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Un asado en la vereda

El asado se hace, donde sea, pero se hace. A los mendocinos no nos tiembla el pulso si tenemos que encender el fuego en la vereda, o en la acequia.

Así somos
Asado en la vereda

Como un sitio que define la identidad de los argentinos, nos hemos cansado de describir que el asado es la marca registrada nacional. Tenemos de las mejores carnes del mundo y un precio que, si bien aumenta permanentemente, sigue siendo bajo si lo comparamos con lo que tienen que pagar otras personas en otros países por un kilo de carne para asado. Esos motivos nos llevan a comer, al menos, en promedio, un asado por semana (o cada 15 días, en el peor de los casos).

Con esta premisa de comer un asado a como dé lugar, los mendocinos nos reinventamos permanentemente con tal de que no falten unas ricas carnes a la parrilla. Tratamos de eludir cualquier excusa o motivo que nos impida concretarlo. Si no hay papel de diario o de cartón, le cortamos las hojas a un libro viejo. Si nos falta un poco de leña finita para que el fuego encienda, no dudamos en quemar el palo de la escoba vieja que guardamos en la despensa. Si no tenemos sal, lo comemos sin ella, haciendo un sacrificio. Si el dinero no es suficiente, se compra el asado de oferta, de dudosa procedencia. Y, la actitud imperdonable, si no hay leña, se hace en la parrilla eléctrica, lo cual no es un asado, pero bueno. Mejor eso, antes que nada.

Donde sea, pero el asado se hace

El problema principal se presenta cuando uno vive en edificios o departamentos sin patio. Seguramente, estimado lector, usted puede ser de grandes ciudades como Buenos Aires, Córdoba o Rosario, y entonces pensará que vivir en esas circunstancias es algo totalmente común. Entienda, entonces, que los mendocinos estamos acostumbrados a vivir en casas con patios. Incluso, muchos adultos de hoy se criaron en grandes fincas con viñedos. La mayoría de los mendocinos ha vivido gran parte de su vida en casas.

Ante estas circunstancias, nos encontrarnos, de repente, viviendo “encerrados entre cuatro paredes”. Porque salimos del confort de la casa de los padres y nos vamos a vivir solos, o porque nos mudamos con amigos o con nuestras parejas. O porque nos separamos y alquilamos un monoambiente en algún edificio de Ciudad. Por cualquier motivo podemos pasar a vivir en este contexto. Y nos sentimos incómodos. No estamos acostumbrados. Pero la cosa se pone peor cuando queremos hacer un asado y nos damos cuenta de que no tenemos dónde hacerlo.

Entonces, nuestra argenta creatividad surge desde los más profundo de nuestras mentes y se nos prende el foquito. Nos asomamos por la ventana y, donde hay baldosas, hormigón, transeúntes y una acequia, nosotros vemos una churrasquera, un fuego ardiendo y hasta un malbec acompañando el ritual. Bajamos rápidamente y nos ubicamos en la locación elegido. Es perfecto. Ahí haremos nuestro asado.

Pero el asado es mejor comerlo acompañado. Invitamos a algún amigo o familiar. Algunos rechazan la invitación porque “no soy un indigente como para comer en la vereda”. Otros, aceptan con gusto. En un trocito de banquina, apuntaladas contra el cordón, comienzan a arder las primeras llamas. Se hacen las brasas y colocamos la parrilla. Dejamos caer los cortes de carne. A esa altura nos duelen los oídos de enojos y aprobaciones que hemos escuchado por parte de los vecinos de quienes pasan por la zona. Envidia. El asado se hizo, en la verada, y quedó riquísimo.

La variante en la acequia

Otro problema que puede presentarse es el hecho de que no tengamos un espacio ni en la vereda ni en la banquina de la calle. Entonces, lo que está en el medio de ambas opciones es la vieja y querida acequia. Estas suelen estar secas la mayor parte del día. Las compuertas para que el agua circule y se distribuya por Mendoza se abre ex profeso en determinados momentos. Por eso, aprovechando que hasta sirven de reparo, muchos deciden hacer el asado adentro de la acequia. Eso sí, si largan el agua, estamos perdidos. Es imposible levantar las brasas rápidamente. A lo sumo, con buenos reflejos, podremos salvar la carne, cruda aun, y terminarla en el horno. Lo cual ya no será un asado.

Fecha de Publicación: 01/04/2021

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