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Tero violado: el pueblo que nadie encuentra

La leyenda de un pueblo con nombre raro y que no figura en los mapas. Y las historias de los más insólitos nombres de poblados que sí existen.

Como no podía ser de otra manera, también somos creativos para ponerles nombres a los pueblos. Porque las ciudades, ya sabemos: algún prócer nunca falta, una batalla del glorioso ejército de San Martín, una palabra en aborigen o algo por el estilo suelen ser los más usados. También accidentes geográficos les dan su origen.

Pero ¿¿¿Tero violado??? Bueno, el caso de “Tero violado” es más complicado diría un político acorralado en las redes sociales. Si bien el nombre es medio sospechoso, existen en la Argentina varios pueblos con nombres inexplicables. Con lo que podría ser. Lo cierto es que nadie puede encotrar a “Tero violado” en el mapa. Y el temita es que parece que no existe.

“Tero violado” y Su Majestad la Reina

La cosa es así: cuando falleció la Reina Isabel II del Reino Unido una chica publicó en castellano algo así como un pésame en la cuenta de la Familia Real. Tuvo la mala idea de cerrar con un “Adiós mi querida Monarca”. Sí. "Mi" querida Monarca. Es un peligro el postear en sí mismo porque aparece desde dónde posteás y siempre que nazca un argentino nacerá alguien con ansias de maldad. Esa maldad jodona más que cargada de malicia. La maldad inocente, para reír. Tan del Interior del país. Que acá se descerrajó con toda la furia de otra mujer... que vio que la chica que le daba su pésame a la Familia Real lo hacía desde de la ciudad de La Plata. Entonces a la platense la empezaron a boludear. Y bastó uno que posteara que en el pueblo de “Tero violado” estaban despidiendo a Su Majestad para que todo se fuera al carajo. “Tero violado” quedó. Se usa para bardear a quienes halagan cualquier cosa que no se argentina.

Quedó hasta tal punto que parece que inventaron que “Tero violado” queda en Salta, con fake en Google y todo. ¡Gracias bendito Photoshop por permitir todo esto! Al que inventó el nombre hay que hacerle un monumento y no importa si realmente es el autor o no. Hay que hacerle un monumento al primero que reclame autoría sobre “Tero violado”.

Además, no me extrañaría que en cualquier momento o armen un pueblo de la nada para ponerle ese nombre, rebauticen a uno o alguien salga a decir que en realidad existe perdido en el medio de la montaña... ¿No somos geniales?

Estos son de verdad

Ahora bien: hay varios pueblos en nuestro amado país con nombres locos. Solo te dejo algunos más, como para darle un poco de color a la nota; como si lo necesitara...

“Salsipuedes”. No hay data cierta sobre la fundación y su bautismo, pero parece que el fundador recibió unas tierras en la zona, construyó una estancia y azorado por la belleza del lugar parece que le habría dicho a alguien que no sabemos quién fue “Sal si puedes de este hermoso lugar”. Dos más dos cuatro; “Salsipuedes”. Son esas historias que siempre digo que son tan maravillosas que no importa si son verdad o mentira. En todo caso, como queda en Córdoba, siempre estará la duda de si no es una típica joda cordobesa.

Pero insisto con que no importa si el origen de su nombre es verdad o no, de tan locos que son. En la tierra del sol, San Juan, todavía existe “Matagusanos”. Lamentablemente, una vez más somos testigos de otra historia que dejó el haber pasado el sistema de cargas de la red de trenes a los camiones. Cuando dejaron de pasar los trenes de carga y después los de pasajeros murieron las estaciones pero también los pueblos. Se afectó la economía del interior del país de una manera irreversible. “Matagusanos” está a punto de desaparecer como tantos otros. Hoy solo queda una familia en el ‘pueblo’ que sostiene que el nombre deriva del calor tan intenso que mata hasta los gusanos. Lo que no entiendo es por qué juntaron las dos palabras...

En Chubut hay uno bien raro: “Cajón de ginebra grande”. Oh Dios... Cuenta la leyenda que un cajón de ginebra abandonado al costado de un camino era el mojón que los primeros pobladores de la zona tomaban como referencia en el lugar. Eran los tiempos de la “Campaña al desierto” y no era difícil verlo desde el carro. Así que todo era “Del cajón de ginebra grande para allá” o “para acá”. Cerquita nació una estancia, que necesitó un colegio. Y así se fue armando el pueblo. Hoy también está “Cajón de ginebra chico”. ¡Tomá pa vó!

 

Imagen: Pixabay

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