Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Son unas feminazis

Tema de la semana: el movimiento feminista.

El movimiento feminista, como cualquier movimiento, tiene quien lo apoya y quien lo discute. Como siempre es más fácil destruir que construir, quiero centrarme en analizar un poco algunos de los argumentos que esgrimen los detractores.

Empiezo por el principio: el término “feminazi”. Siempre me llamó la atención la liviandad con la que se usa, en nuestro país, la palabra “nazi”. Los alemanes (desde ya que no es lo mismo hablar de nazismo si sos alemán que si no lo sos), cortaron por lo sano: el colaboracionismo está castigado con cárcel. Es un delito. Si alguien saliera por los medios a decir “no fueron seis millones” con la cara de piedra con la que algunos monigotes dicen lo mismo de los 30 mil desaparecidos, estarían incurriendo en un delito. Esto lo menciono porque el otro día hablé con un amigo alemán que me preguntó qué quería decir “feminazi”. Se lo expliqué como pude y creo que no me entendió. Si tengo que ser sincero, yo tampoco termino de entenderlo. ¿Pintar una pared es lo mismo que asesinar judíos por el solo hecho de ser judíos? ¿Mostrar las tetas es equiparable a hacer experimentos genéticos con niños? Algunos podrán decirme “bueno, es una palabra, tampoco es para tanto”. A lo que yo respondería: sí, es para tanto. El lenguaje crea realidad. No es lo mismo una palabra que otra. Si a un nene le dicen desde que nace que es un inútil, lo más probable es que lo termine siendo. Vayan a decirle a ese nene que las palabras "no son para tanto".

Y de ahí no puedo evitar saltar a evaluar, aunque sea de manera muy somera, contra qué se están enfrentando las feministas. Los hombres las degradan, las torturan, las someten, las matan, las violan, les pagan menos, las subestiman, las golpean, las secuestran, las silencian. Y se quejan porque ellas se “ponen violentas”. ¿Cómo pretendemos que reaccionen? Todo movimiento contracultural es violento al principio. ¿Cómo se piensan que se abolió la esclavitud? ¿Pidiendo por favor que los dueños de esclavos los liberen? ¿Cómo se imaginan la guerra de independencia argentina? ¿San Martín y Belgrano mandando una nota al rey de España? Un poco más acá en el tiempo, ¿cómo se les ocurre que se lograron la mayor cantidad de derechos de los que hoy gozamos? La jornada laboral de ocho horas costó muertos. Muertos. MUERTOS. ¿Se imaginan los logros a los que accederían las mujeres si pidieran “por favor” que no las maten?

Una de las caras más cínicas de la opresión, sea cual sea su forma, es golpear y golpear y golpear para luego salir a tildar de “violento” al que se defiende. La violencia siempre está mal, pero hay que tener cuidado y prestar mucha atención a quién empezó la pelea. Yo tengo una teoría que se suele cumplir: el que se hace la víctima es el que empezó. En este caso, estoy seguro de que se cumple.

Rating: 0/5.