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¿Somos todas machirulas?

Hablamos mucho de poder femenino, pero a veces la mujer argentina parecería ser más machista que el macho.
Así somos
a veces la mujer argentina parecería ser más machista que el macho.
07 diciembre, 2019

Unos labios carnosos, un labial rojo brillante, una boca entreabierta, mojada, abriéndose en cámara lenta. Eso muestra el comercial que estamos revisando entre creativos, marketineros y comunicadores sentados alrededor de una gran mesa. Y ahí mismo, dentro mío, mi lado feminista protesta “¡No, no, no! Basta de ese rol objeto para las mujeres. Somos y queremos mucho más que seducir al macho.” ¿Estaré equivocada?

Decido exponerme, levantar mi voz en plena reunión de equipo. Me opongo abiertamente a la estética del comercial y veo a mis colegas cuarentones que me miran de reojo. Risas, miraditas, algún comentario entre dientes hasta que una colega, mujer ella, apoya abiertamente la propuesta, desacredita totalmente mi visión feminista y adiós, ahí se va el comercial de la boca jugosa a Producción.

Días después empieza a publicarse y… es un éxito. Facturación millonaria. Y entonces me quedo pensando… ¿seremos más machirulas que los machos?

Admitamos que estamos en Argentina. La cultura machista corre en nuestras venas. El tango, en el que el macho guía y la hembra acompaña para pavonearse, ya me tiene que dar una pista del tamaño del desafío con el que nos enfrentamos. Inmersa en la reflexión vienen a mí cientos de imágenes de mujeres argentinas con delantal, preparando la pasta del domingo, mamás Cora barriendo las veredas, sin derecho a voz ni a voto, sin lugar en las empresas y sin siquiera desear tenerlo. Por otro lado, veo a las nuevas generaciones de mujeres millennials y centennials que no saben muy bien tampoco donde pararse, congelando óvulos, armando en su gran mayoría familias monoparentales, consumiendo hombres para el descarte y tomando píldoras del día después como aspirinas. A veces parecería que estamos un poco bipolares. Por una parte, queremos la igualdad de género y dejar de esforzarnos para gustarle al macho. Pero, por otra parte, uno de los rubros donde más gastamos es en belleza y estética para estar más lindas y atractivas.

La mujer clásica está plenamente vigente y gasta todo lo que puede en estar más linda. Pero su evolución, la millennial que lucha por sus derechos y la total igualdad, es el mercado que hoy empieza a tener poder de compra. Entre las dos, las mujeres representamos entre el 70% y el 80% de las decisiones de compra del mercado. Y en comparación con los hombres, hacemos muchas más compras online también. Nos gusta comprar. Lo hacemos todos los días. Solas, con amigas, online. Nos encanta.

Parecería que el momento del cambio es ahora, pero tal vez como sociedad no estamos tan preparados para la igualdad. Porque, todavía hoy, las publicidades, los productos, las fotos de mujeres-objeto con la boca entreabierta, roja, jugosa y sensual, venden. Y mucho.

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