Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Recetas de la Abuela 2.0

Según un relevamiento privado, el 99 % de los argentinos se automedica, lo que no es bueno.

Todos tenemos en casa nuestro botiquín personalizado: analgésicos, antiinflamatorios, antiácidos, antialérgicos. No es raro que alguien pregunte en la oficina: “¿Quién tiene un ibuprofeno?”, y que un compañero solidario saque inmediatamente uno de su cajón. En Argentina todos somos médicos. O eso creemos.

Según un relevamiento privado, el 99 % de los argentinos se automedica. Esto incluye medicamentos de venta libre y medicamentos de venta bajo receta, como antibióticos y antigripales. Es decir, prácticamente todos, en algún momento, nos salteamos la visita al médico y vamos directo a la farmacia.

Más allá de las legislaciones que no se cumplen y del gran negocio que esto representa para los laboratorios, hay ciertas características de nuestra idiosincrasia que tienen mucho que ver con esta conducta.

Por un lado, creemos que sabemos todo. Somos los más vivos: para qué vas a ir al médico si podés ahorrarte el trámite y solucionar tu problema sin hacer la consulta. También creemos en recetas mágicas que escuchamos por ahí: tomar un ibuprofeno después de entrenar, para que al otro día no nos duela todo, o antes de ir a dormir si nos excedimos con los tragos, para evitar la resaca.

Por otro lado, como siempre, “lo atamos con alambre”. En vez de buscar la causa profunda de nuestro malestar, lo disfrazamos con algún fármaco que nos deje continuar con nuestra vida, al menos momentáneamente. La solución improvisada, no definitiva.

Cuando se trata de salud, la avivada no rige. Dejemos que la decisión la tomen los profesionales y, si queremos incursionar en la automedicación, volvamos mejor a las bien sabidas recetas de la abuela.

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