Mi papá siempre me contaba cosas de "La máquina" de River. Yo llegué muchos años después y de grande entendí que algunas cosas estaban en el imaginario popular; que él no las había visto y que eran bastante fantasiosas por cierto. Las que habían sucedido en "El monumental" las había vivido. Posiblemente a todas porque iba a la cancha siempre. Algunas me quedaron grabadas en la memoria. La del bulonazo que le abrió la cabeza a Yácomo, no; esa sucedió en el predio de la calle Tagle. Pero hay una con la cual quiero abrir la nota: es esa que cuenta que en un partido los jugadores rivales se le fueron encima al árbitro, descontentos por el juego del hombre de negro. Parece que se sumaron al tumulto algunos que había adentro de la cancha (no había suplentes en esa época). Los jugadores de River acudieron en su ayuda y formaron un escudo humano que repelió a las piñas a todos los que intentaron agredir al juez. Contaba mi viejo que hasta el final del torneo, antes de iniciar el encuentro, el referi de turno agradecía con un apretón de manos a los 11 de River por defender a su compañero. Hoy tildarían de "botones" a esos jugadores.
¿Qué les enseñamos a los chicos?
Algo mal hicimos. Nos creemos los pija del planeta pero somos una manga de tarados. Claramente nada es casualidad, sino causalidad. Una letra antes o después que cambia toda la ecuaación.
Maradona hizo, a mi entender, el segundo gol más lindo de la historia de los Mundiales(*). Pero el que ponderamos es el gol con la mano. Voy más allá: discutimos algo indiscutible por lo estúpido que es quién fue el mejor (Maradona o Messi) y nos perdemos de la verdadera joya que es que un país con solo cuarenta y cinco millones de habitantes haya dado dos de los tres mejores y tres de los cinco. Somos una equivocación permanente.
Apoyamos a tres bobas con pañuelos verdes que gritan para que no maten más mujeres (por suerte ahora no las dejan defecar en la Catedral de Buenos Aires) pero callan cuando un Gobernador peronista viola a la propia sobrina, callan cuando una familia de punteros kirchneristas descuartiza a una mujer en el Chaco, cuando balean a una mujer policía en un robo y hasta cuando una pareja de sexo femenino mata a un chico de siete años porque vaya a saber qué hizo el pobrecito. Y en todo este circo barato nos perdemos la realidad: está tan mal matar a una mujer como a un varón, y de hecho la gran mayoría de las víctimas de violencia son varones y por mucho. Está mal la violencia. Punto.
Así, después les enseñamos a los chicos que la maestra no le puede poner un "uno" aunque se lo merece y hay que ir al colegio a gritarle y pegarle. O a un médico en la guardia de un hospital que no te atiende cuando vos llegás (porque no da a basto) aunque ni siquiera sos de la jurisdicción (pero en la tuya votaste a uno que le importa tres culos tu salud pero te regaló un plan).
A los chicos no hay que enseñarles a hacer un mundo mejor; hay que dejarles un mundo mejor
Si nosotros no les enseñamos que el jugador que simula un golpe para que expulsen al rival no es un vivo sino un mediocre que no puede ganar lealmente, que el deshonesto no tiene mérito alguno, que el policía se juega la vida por vos y por dos mangos, que si un congresista afana no hay que votarlo nunca más, que el trabajo es la vía para tener las cosas que querés tener, no se los va a enseñar la sociedad.
Si pensás que estos son solo casos marginales, probá con no manejar hablando por el celular. No tirar papeles en la calle (o al menos no ser tan caradura de quejarte si no están limpias). No hacerte el otario cuando hay que pagar las pizzas o poner para el asado. Porque está mal. Y porque tus hijos te están mirando.
La manera de enseñarles lo que está bien es hacer bien las cosas uno mismo. Porque la forma más efectiva que tiene un ser humano de apender es la observación. Antes de entender las palabras, los bebés entienden los gestos y la dinámica de ciertas cosas. Por eso, ni más ni menos, decimos que se enseña con el ejemplo. Aprendemos mejor si vemos algo que si lo leemos. Nada es casualidad.
(*) El gol más lindo de la historia de los mundiales fue el de "El fideo" Di María contra Francia.
Imagen: Pexels (Gustavo Fring)
Su larga y exitosa trayectoria como creativo publicitario le dio un conocimiento muy profundo acerca de las conductas y motivaciones de la gente, base de su tarea como Secretario de Redacción de Ser Argentino.