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¿Por qué Edenor y Edesur odian a Messi?

Algún defecto tenía que tener este muchacho... Te cuento cuál.

Todos amamos a Messi. En el mundo entero todos aman a Messi. Nosotros lo amamos por las alegrías que nos dio y da jugando al fútbol, que es en lo único en que estamos de acuerdo. Y hablo de alegrías porque decir que es el mejor de la historia o cualquier cosa similar es una idiotez. Eso es imposible de medir y como si fuera poco, sería un dato enormemente banal. Que solo debería imporarle al propio Leo de ser así, porque el que juega es él y no ninguno de nosotros. Pero como somos una manga de salames lo creemos algo fundamental para la vida. 

En el mundo lo aman por lo que ha demostrado ser como persona. Algunos acá también lo amamos más por eso que por la zurda. Todos sabemos a qué me refiero.

Leo parece imposible de no ser querido, como un cachorro de perro. Hasta el propio Cristiano Ronaldo debe dejar de lado su propia envidia y quererlo de alguna manera. Después de todo, cada vez que han estado juntos en algún evento fue quien mostró que los enfrentamientos fuera de la cancha son producto de notas amarillistas más que una realidad entre ellos. Leo lo confirmó cada vez que pudo, un poco más tímidamente como su forma de ser se lo dicta. 

Para mí, Leo es el verdadero Diez adentro y afuera de la cancha. Pero hay quienes no lo quieren. Y ésto no lo tengo probado pero tengo fuertes razones para creerlo.

Las compañías eléctricas argentinas lo deben detestar

Te cuento rápidamente: cada vez que juega la Selección Nacional y Leo muy rara vez falta, el consumo eléctrico se vuelve cama laca.

Leeme bien lo que pasa, porque pobres, los entiendo a los responsables de dar electricidad a todo el país. Y no voy a aportarte números porque sería medio aburrido, pero esto que voy a referir a continuación está chequeado con datos de CAMMESA (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico). Es la empresa que se dedica a controlar que en la Argentina se produzca y distribuya toda la energía que vos necesitás en tu casa y el país necesita para moverse (tu laburo, las fábricas, el alumbrado público, los subtes en el caso de Buenos Aires, hospitales, bla bla bla).

El tema es así: cuando arranca el partido y como más fanáticos que nosotros no hay, se paraliza literalmente el país. Todo se apaga y solo los televisores quedan prendidos. Uno por hogar, porque encima somos cabuleros y lo miramos todos juntos, cada uno en su mismo lugar del sillón. La demanda cae al sótano. No se programan operaciones y tampoco las hoy de urgencia porque nadie está pelotudeando por la calle. En ciertas ciudades los semáforos se ponen en intermitente. Los ascensores no bajan ni suben por cuarenta y cinco minutos. Las luces de las oficinas están apagadas. Las fábricas trabajan al mínimo.

Ahora bien, durante el entretiempo no tenemos mejor idea que ir al baño, prender las luces para postear pavadas en Instagram y Tik Tok, ir hasta la oficina a chequear si ese mail que tenía que entrar pero que no iba a entrar porque el que lo mandaba también estaba viendo el partido efectivamente no entró. Poner la pava eléctica para hacer otro mate. Vos me vas a decir que esas acciones no consumen mucho y es verdad. El problemita es que las hacemos todos a la vez. Y la demanda de nuevo para arriba.

Todo se apaga quince minutos después. Explota de demanda cuando termina el partido. Y todo a la vez, como no podía ser de otra manera. Hay que compensar lo que no hicimos durante noventa minutos. Laburando. Jajajaj. No. Comentando el partido con los demás. Transmitiendo nuestra alegría, como nos tiene acostumbrados La Scaloneta.

Así el sistema está más en riesgo que nuestros corazones

Vos sabés que la energía se genera en distintas centrales como El Chocón, Atucha I y II, Yacyretá y varias más. El mayor problema para satisfacer la demanda abrupta del sistema al terminar el partido es coordinar la entrada en generación de todas a la vez. Y eso no es nada fácil. No es que las centrales generan el mismo caudal permanentemente. Si en el Iguazú hay menos agua Yacyretá genera menos energía que tiene que ser compensada por otras centrales. Eso es casi impredecible. Casi. A veces hay que comprarle energía a Brasil y Uruguay para que tengas una idea de la dimensión del tema.

Estoy seguro de que los muchachos de CAMMESA estarían más felices de que ésto no fuera así. Y de que si bien podrían llegar a odiar a Messi por ser el mayor responsable de parar el país, una vez que comprueban que todo está perfectamente en marcha se ponen a saltar, gritar y festejar como cualquiera de nosotros que lo ama.

 

Imágenes: Télam

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