¡Escribí! Notas de Lector
Ir a la secciónBuenos Aires - - Viernes 09 De Octubre
Desde que pasó lo que pasó con Sergio Denis, hay algo que me molesta y que me estaba costando saber qué era. Una de las primeras cosas que se me ocurrió fue que lo más probable era que la molestia tuviera que ver con la banalización del tema por parte de los medios (y de la gente en general, cada día veo con más asombro que mis peores pesadillas sobre las redes sociales eran cuentos de hadas al lado de lo que está pasando).
Pero no. Es decir, eso me molesta, pero no es el motivo principal. Después se me ocurrió que lo que me generaba malestar era pensar en qué tiene que haber pasado en su vida para que un tipo exitoso tuviera que estar a los 70 años tocando en vivo un lunes en un teatro del interior del país para juntar el mango. ¿Se administró mal? ¿Lo cagaron? ¿Se reventó la plata en idioteces? Debo admitir que son tres de mis temores económicos. Mi padre siempre tuvo la idea de que un buen pasar económico traía, entre otras cosas, tranquilidad y paz, gracias a la certeza de estar en condiciones de afrontar los embates que el destino pudiera llegar a tener guardados bajo la manga. Pero, paradójicamente, nunca tuvo paz ni tranquilidad porque nunca creyó tener la cantidad necesaria para considerarse con un “buen pasar económico”. Ni a mí ni a mis hermanes nos faltó nunca nada. Un padre más relajado, quizás.
Bueno, tampoco era lo de la necesidad a los 70. Finalmente, encontré qué era lo que me molestaba. Estaba sobre la mesa, como la carta robada de Poe, a la vista de todo el mundo. De hecho, con toda seguridad, ya había visto el argumento antes y lo había desechado por obvio. Pero no. Era ese (creo) el que me estaba molestando (y con "molestando" me refiero a tomar el accidente de Denis como si le hubiera pasado a alguien de mi familia o a un amigo). ¿Cuál era el argumento? El enorme desprecio por la vida humana que tuvo un montón de gente. Porque los primeros (y los más responsables, claro) son los productores del espectáculo y los dueños del teatro (si es que no son la misma persona, si son la misma, ya debería estar detenido). Pero después, los propios músicos y hasta el mismísimo Sergio Denis. ¿Cómo vas a tocar en un escenario que tiene al lado un foso de tres metros? ¿Cómo no pedís una mínima medida de seguridad? ¿Tan poco valorás tu vida? ¿Tanto necesitás la plata? Después, los espectadores. Quizás los de atrás no, pero los de las localidades más cercanas al escenario se tienen que haber dado cuenta del peligro. Un par de días después del accidente salió Lali Espósito a decir que ella también había cantado en el teatro tucumano y había notado el peligro que implicaba ese escenario. ¿Cómo puede ser que siempre reaccionemos cuando es tan tarde? ¿Por qué los argentinos despreciamos tanto la vida? ¿Por qué no somos capaces de prevenir nada? No tengo respuestas para estas preguntas. Ojalá que Sergio se mejore. Por ahora, sigue delicado.

Fecha de Publicación: 30/03/2019
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