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Pese a todo.

Cada verano, un malón de argentinos huye desesperado a respirar otros aires, muy cercanos: las costas uruguayas.

Así somos

El turismo es un mal necesario: produce una gran cantidad de ingresos, pero –sobre todo en ciertas épocas– invade ciudades y entorpece el paisaje y la vida de los residentes del lugar. Cada verano, un malón de argentinos huye desesperado a respirar otros aires, otros aires muy cercanos: las costas uruguayas.

De esos visitantes, la mayoría son porteños, con todo lo que eso implica. Los anfitriones de los veraneantes argentinos padecen sus costumbres, su ritmo acelerado y su hábito de hablar a los gritos. Como Enrique Alzugaray, un montevideano que vivió ocho años en Buenos Aires y hace un tiempo escribió sus propios consejos para los que llegan a sus playas durante la temporada:

1) Disimulen el acento porteño, preferimos mil veces que nos hablen en taiwanés o afgano antes que oír ese acento porteño autosuficiente.

2) Caminen como Dios manda, no con ese pasito cortito y compadrón que tienen y que es inaguantable. Se los ve venir y hasta el barrio en que viven en Buenos Aires parece olerse de lejos.

3) Bajen el tono de voz, ya sabemos que hay porteños por acá, los venimos escuchando desde la Mansa. Hablen más bajo, no es necesario alardear a los gritos.

4) No hagan tantas preguntas al cuete, esa es otra manera que tienen ustedes de hacerse ver. Preguntan hasta por las obviedades más grandes. Miren que los orientales no venimos al mundo con la misión de evacuarles sus consultas.

5) No nos elogien tanto, no precisamos que nos pasen a cada rato la mano por el lomo. Déjense de jorobar con que aman el Uruguay, nadie ama al Uruguay, ni siquiera nosotros mismos.

De todas formas, como quien se ve obligado a pasar una temporada con sus parientes más odiosos, Enrique cierra su enumeración con una verdad imposible de evitar:

Habría más para decirles, pero esto es lo más importante. Disfruten de nuestras costas y vuelvan cuando quieran. Tampoco nos prometan nada, bastante tenemos con verlos llegar cada año y saberlos hermanos (pese a todo).

Fecha de Publicación: 19/04/2018

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