Ser Argentino. Todo sobre Argentina

¿Pastas o asado?

Es una verdadera tragedia nacional que las pastas no puedan ser el acompañamiento del asado.

Es una verdadera tragedia nacional que las pastas no puedan ser el acompañamiento del asado. Porque, la verdad, nos las arreglamos para acompañarlo con cualquier cosa: todo tipo de verduras en ensalada, hortalizas a la plancha y/o al rescoldo y/o revoleadas directamente arriba de la parrilla, queso, huevos, legumbres, incluso hasta con más carne (tengo un amigo que dice que la guarnición del asado son las achuras). Pero no nos animamos a complementar un vacío con unos ravioles de ricota, una entraña con unos ñoquis con salsa rosa, ni siquiera una tirita de asado con unos fettucinis a la carbonara. ¿Por qué?

Se me ocurre una posible explicación. Se dice que la literatura de Borges responde en alguna medida a sus dos linajes. El coronel Borges, de la rama paterna, le aportó la mística criolla: los cuentos de cuchilleros, el lunfardo, la exégesis del “español argentino”; y la rama materna, los Acevedo, lo referido a los juegos filosóficos, a los espejos y las ruinas circulares y las bibliotecas infinitas.

Bueno, creo que todos los argentinos tenemos, en alguna medida, ese combate de linajes dentro nuestro. ¿Y cuáles son? Los gauchos y los italianos. Ese es el resultado típico de las fuerzas que poblaron la nación. Y a los linajes hay que respetarlos, para que las tradiciones sigan vivas. Si mezclamos pastas con asado, uno de los dos caería a la categoría de “acompañamiento”, sería menos que el otro, estaría en el segundo escalón. Eso nos derrumbaría como nación. Por lo tanto, quien se crea realmente argentino, debe ser responsable con las obligaciones que tenemos como ciudadanos y seguir comiendo asado los sábados a la noche y pastas los domingos al mediodía. Sin mezclarlos. Cada uno con su ritual propio. El hígado, agradecido.

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