Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Para toda la vida

Mucho se habla del amor para toda la vida, del casamiento, del “hasta que la muerte nos separe”, y eso siempre incluye a una pareja.

Mucho se habla del amor para toda la vida, del casamiento, del “hasta que la muerte nos separe”, y eso siempre incluye a una pareja. Pero hay otro amor para toda la vida, un amor que no exige promesas, sino que nace y crece naturalmente a lo largo de los años: el amor a los amigos. En particular, a los amigos de la infancia, del barrio, del colegio. Los amigos de toda la vida.

Los argentinos somos buenos para muchas cosas, pero hay algo para lo que tenemos un don especial: conservar amistades a lo largo del tiempo. Tenemos la fortuna de crear grupos desde muy chicos y mantenerlos a pesar de las carreras laborales, del estudio, de las parejas y de los hijos. Todo esto tiene que ver con la importancia que les damos a los lazos, al encuentro, al vínculo; con el tiempo que dedicamos a construir amistades fuertes y duraderas.

Con nuestros amigos compartimos una cantidad infinita de anécdotas y chistes internos que nadie más entendería. Conocemos sus puntos débiles, pero jamás los utilizamos en su contra. Sabemos de sus historias, sus triunfos y sus derrotas, porque estuvimos allí en cada oportunidad.

Hace poco un grupo de amigos rosarinos, que era la síntesis perfecta de este tipo de amistad, fue víctima de un atentado terrorista en Nueva York. La casualidad, o la mala fortuna, los llevó a estar en el lugar incorrecto en el momento menos apropiado, y convirtió un viaje planeado y soñado en la última de sus aventuras juntos.

Más allá de la tragedia y de la tristeza, muchos nos sentimos representados por ese grupo. Muchos pensamos en nuestros propios amigos y nos sentimos afortunados de tenerlos a nuestro lado después de tanto tiempo. Felices de poder revisar las fotos de nuestros cumpleaños y ver las mismas caras, de niños, de adolescentes, de adultos, con exparejas, con nenes alrededor, con algunas canas. Pero juntos, siempre juntos.

Códigos irrompibles

La mayoría de las parejas mantienen ciertas pautas que no pueden incumplir: la fidelidad, la compañía en la enfermedad, el mimo en San Valentín. Y una relación de amistad, aunque no tenga ningún contrato firmado, también. No hay un "sí, acepto" entre amigos argentinos, pero sin dudas comparten códigos irrompibles que son para siempre. 

El 20 de julio no se mancha

Podemos tener mucho trabajo, compromisos familiares o festejos de cumpleaños, pero nunca famos a faltar a la juntada por el Día del amigo. Ya sea ese mismo día u otra nocha de la semana, el argentino va a hacer todo lo posible para celebrar como corresponde con todos sus grupos de amigos. 

Un ex amor es sagrado

Un enamoramiento de la niñez, un flechazo en la adolescencia, una relación estable de la adultez. No importa el paso del tiempo o la seriedad del vínculo, un verdadero amigo jamás intentará conquistar a nuestra persona amada. 

Pacto de silencio

Como en cualquier vínculo, podemos tener diferencias con nuestros amigos por temas políticos, religiosos o deportivos. También podemos pasarnos de copas en alguna reunión social y tener la lengua floja. Pero, aunque estemos muy enojados por algún debate acalorado o muy desenvueltos por las burbujas, jamás revelaremos los secretos más intimos de nuestro amigo delante de otras personas. Somos confidentes hasta la tumba. 

Roles definidos

Está el que hace el asado, el que desaparece cuando se pone de novio y llama cuando se separa, el que solo habla de plata, el que siempre ofrece la casa para las juntadas y se queja de que nadie lo ayuda con la limpieza. Los roles que existen en cada grupo de amigos son infinitos y tan firmes como la amistad misma. 

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