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Naturaleza y tranquilidad, dos palabras que definen a Misiones

Ángelo Rossi es un italiano que cambió Génova por Misiones. Canjeó bienestar y seguridad europea por tranquilidad y tierra colorada.

Cuando le preguntan a Ángelo Rossi qué cosas extraña de su país de origen, él responde con una sonrisa. “Extraño la variedad de frutas, quesos y jamones de todo tipo, y la nieve. Pero después de 20 días quiero volver a mi tranquilidad, allá viven estresados. Y eso es lo que no me aguanto más”, responde.

Angelo nació en Génova. En esa ciudad trabajaba para una empresa como soldador naval. Pero un buen día conoció a Elida Báez por Internet, con quien se casó, tuvieron un hijo y viajaron a Misiones. El italiano reconoce que, antes de conocer a su esposa, nunca antes había pensado en emigrar a la Argentina. Sin embargo, todo cambió cuando ingresaron al país. “Cuando llegamos, el nene tenía tres años y medio. Nos reinventamos, me enamoré, me gusta la tierra, la naturaleza. Y me quedé”.

Un genovés descubriendo un nuevo mundo

Al llegar a la provincia de Misiones, Ángelo realizó todo tipo de trabajos. Hizo herrería, carpintería y diversas labores de corte y dibujo. Vivió mucho tiempo en la ciudad de Posadas, hasta que Elida, su mujer, falleció. Fue entonces que Rossi compró un terreno en Garupá, un lugar abierto y rodeado de naturaleza. Según cuenta el genovés, ese lugar lo había elegido su mujer y él disfruta mucho estar ahí. “Acá estoy tranquilo, hay mucha paz”, confesó.

En su propiedad de Garupá crecen plantas de pera, manzana, naranja, limón, durazno, mandarina, olivo, eucaliptus, higo, caqui, entre otras. Ángelo es un enamorado de la naturaleza misionera, aunque lamenta el desaprovechamiento que hace el misionero de ella. “Acá se escupe una semilla y sale una planta. En Italia quien tiene un pedacito de tierra planta de todo. Pero acá vienen y te piden. Hay gente que se dedica y planta, pero la mayoría que tiene un terreno lo cubre de cemento para evitar limpiar o cortar el césped”.

Génova es bastante grande, como dos veces la superficie de Posadas, la capital misionera. Pero, más importante que ser grande, es que se encuentra ubicada en Europa. Muchos jamás emprenderían la aventura de dejar una vida en el mundo desarrollado... pero Ángelo sí. Porque el italiano puso de un lado de la balanza algo sencillo y preciado: la tierra y la tranquilidad misionera. “Ya me voy a quedar acá”, dice, “sobre todo porque a mi hijo también le gusta esta vida.

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