Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Mito o realidad: ¿es el chulengo un invento argentino?

Fiel servidor de asados desde hace tiempo, siempre sentimos al chulengo muy argentino. Pero ¿nació realmente esta parrilla reciclada en nuestro país?

Nada frena al argentino a la hora de cocinar un asado. ¿Quién no ha visto alguna vez asadores improvisados en cualquier vereda de cualquier barrio? Si no hay parrilla, se inventa una. Tal vez con esa premisa fue que alguien tuvo la idea de fabricar el chulengo, una parrilla hecha con elementos reciclados cuyo origen nadie conoce a ciencia cierta.

Práctico, económico, fácil de limpiar y transportable: el chulengo no es precisamente gourmet, pero es útil y viene resolviendo la necesidad de comer asado de muchas personas durante décadas. Quien se asuma un gran asador difícilmente se sienta orgulloso de practicar sus artes culinarias con un instrumento de tal rusticidad, pero la realidad es que las carnes preparadas en el chulengo poco tienen que envidiarles a las que salen de las parrillas mejor construidas.

Pero, entonces, ¿cuál es el origen de esta parrilla popular que tan noblemente sirve al cometido de tantos parrilleros anónimos? Veamos las hipótesis.

Tan argentino como la Patagonia

La versión más fuerte (y la que nosotros queremos creer) dice que el chulengo tuvo su origen en la Patagonia argentina. Quienes defienden esta teoría tienen sus razones. En primer lugar, por la accesibilidad que hay en el sur de nuestro país a los tanques o barriles de acero en los que se almacenan lubricantes para la industria petrolera. En segundo lugar, porque los operarios de esas industrias están habituados a realizar asados a campo abierto y, si las brasas no están en un tacho tapado, es prácticamente imposible llevar adelante la tarea al aire libre debido a los fuertes vientos que recorren la región. En tercer lugar, por su nombre: chulengo se le llama a la cría del guanaco, un camélido salvaje que es muy común en la Patagonia.

Hasta aquí parece que no habría discusión alguna. El chulengo nació en tierras patagónicas. ¿En qué provincia exactamente? No lo podríamos asegurar. ¿En qué época? Tampoco estamos seguros. Pero, para nosotros, el chulengo es argentino y patagónico. Sin embargo, la realidad es que se han visto chulengos o estructuras similares en otras partes del mundo. Y es bastante complicado definir si alguno es copia del otro o si simplemente distintas personas tuvieron la misma idea en diferentes países.

En Uruguay, por ejemplo, existe un primo hermano del chulengo: el “medio tanque”. En Montevideo, se reproduce en cada casa, en cada barrio. Todos lo conocen, todos han tenido uno. Pero la diferencia es que el chulengo no es “medio tanque”, es tanque entero. ¿Quién lo inventó primero, argentinos o uruguayos? Tal vez nunca lo sepamos.

Un poco más lejos de las tierras rioplatenses, parece que también se han visto chulengos, aunque nadie los llama así. En el Reino Unido se fabrican con los mismos tambores reciclados que se usan en la Argentina. En Londres es muy usual realizar barbacoas en estas parrillas urbanas ¿inspiradas en el invento patagónico? Tal vez nunca lo sepamos.

Reciclado y artesanal

Uno de los elementos que hace que el chulengo sea un instrumento muy estimado entre asadores anónimos de cualquier barrio del país (o de cualquier barrio de cualquier país, para el caso) es su carácter de reciclado y el proceso artesanal que lleva realizarlo. No, no es lo mismo un chulengo industrializado, porque le saca la magia de armar algo nuevo a partir de otra cosa que estaba en desuso, de convertir algo que era basura en otra cosa diferente, útil y destinada a brindar la mayor alegría que se le puede ofrecer a un argentino: un asado como Dios manda.

 

Imagen: Freepik

Rating: 5.00/5.