Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Los Superhéroes

En todo asado, nunca faltan estos dos personajes: te presentamos a los superhéroes.

Todos sabemos que hacer un asado es más que juntarse a comer. Para los argentinos es casi una ceremonia, un momento compartido que puede durar horas y horas y que tiene varios momentos. Planear, repartirse las tareas, aplaudir al asador, comer y disfrutar de la sobremesa son algunos de los capítulos infaltables de este acontecimiento nacional. 

Y, como en todo ritual, cada participante tiene su rol. Cualquiera pensaría que la estrella del asado es, precisamente, el asador. Y sí, así es: es él quien arranca temprano, prende el fuego, prepara la carne, la tira a la parrilla y la acompaña. Es él quien busca los mejores precios de la comida, días antes del evento, para cuidar el bolsillo de todos. Es él quien conoce el gusto de los comensales y cuál es el punto exacto del bife de chorizo que prefiere cada uno. Es el asador quien casi no se sienta durante toda la comida para que a nadie le falte su chori recién hecho. En pocas palabras, la magia sucede gracias al asador, su sacrificio y su talento. Es, sin dudas, el héroe necesario en cualquier grupo de pertenencia (familia, amigos, equipos de trabajo) para que el asado sea una realidad. Pero todo Batman necesita de su Robin.

El asador tiene, con frecuencia, una figura adyacente: el acompañante. Este se queda cerca de la parrilla, le alcanza una copa de vino o un fernet, le da charla y halaga su talento. Se banca el calor de las brasas o el frío de la intemperie, codo a codo con el asador. Ambos combinan sus trajes de superhéroes: la ropa sucia por el carbón, leña o grasa y con el olor inconfundible del humo. 

El acompañante puede ser un amigo, un familiar y, a veces, hasta un conocido. Puede ser incluso un completo extraño –el amigo de un amigo, la pareja nueva de la vecina, un nuevo compañero de trabajo– que se adhiere a la causa y se arrima a la parrilla. No importa hace cuánto tiempo conoce al asador, el acompañante se transforma en una persona de confianza de inmediato por su incondicionalidad. Hasta tiende a transformarse en un confidente fugaz. Tiene muchas caras, muchos nombres, pero una sola intención oculta.

Porque quien crea que este personaje se sacrifica solo por solidaridad está muy lejos de la verdad. El acompañante tiene el privilegio de probar las mejores partes y los cortes más jugosos antes que el resto de los invitados. Cuenta con primicias valiosas, como el momento exacto en el que están listos los choripanes o la bondiola, la delicia siempre tan esperada. Es el que puede zafar de cumplir con otras tareas -lavar los platos, traer el helado- porque su papel de coequiper del asador suele ser considerado proactivo y suficiente. 

Además, el acompañante tiene la dicha de descubrir los secretos que el asador tiene guardados solo para él. Este alumno atento y fiel es quien registra las habilidades de su maestro con la expectativa de ser, algún día, el Batman de otra parrilla. Un nuevo Batman que pudo haberse olvidado el nombre de la persona que le enseñó a leer y a escribir, pero no se olvidará jamás del que le mostró cómo hacer un buen asado. 

Entonces, la próxima vez que te inviten a un asado y veas a los superhéroes en el fondo, poniendo el cuerpo por la comida de los demás, acordate de que el acompañante está comiendo antes que vos, más y mejor, y vas a ver cómo se convierte lentamente en el villano del momento. Quién te dice, quizás seas vos el que, algún día, decida ponerse el traje de Robin.  

Rating: 3.00/5.