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Los peatones hacen lo que quieren

Cruzar la calle, algo tan simple pero complejo a la vez. A los peatones mendocinos no nos hablen de normas. Acá cada uno hace lo que le parece.
Así somos
Cruzar la calle, algo tan simple pero complejo a la vez
19 noviembre, 2019

Existen reglas para los peatones, aplicadas en la gran mayoría de los países de todo el mundo. Caminar por las veredas, cruzar por la senda peatonal o, cuando no estén pintadas en la calle, cruzar por las esquinas. Cruzar cuando el semáforo lo indique. Y, la más lógica, cruzar cuando no venga ningún auto. Suena básico, elemental y obvio, sin embargo, los mendocinos aún no lo aprendemos. Será porque todavía somos una ciudad relativamente pequeña. Un pueblo con aires de metrópolis. Y entonces se conjuga el comportamiento del ciudadano tranquilo, y hasta un poco despistado, con el de aquel que anda un poco más preocupado y apurado.

Acá vas caminando por la vereda, llegás a la esquina y, si ves que los vehículos vienen, pero todavía están lejos, cruzás. Mientras el semáforo marca el verde para los autos que se desarman en bocinazos. O, por ejemplo, vas caminando por la mitad de la vereda y tenés que ir a un negocio que está exactamente a la misma altura, pero en frente. Entonces cruzás por la mitad de la calle, sin siquiera considerar la chance de llegar a la esquina y cruzar como se debe. Aunque lo más sorprendente de todo es caminar por la calle. Sí. Cuando la vereda está un poquito congestionada o cuando tenés el auto estacionado a mitad de cuadra, directamente caminás por la calle, así, sin más. Y los autos tienen que aminorar la velocidad y esperar a que el “peatón” suba a su vehículo o continúe su camino por la vereda.    

Los peatones también son automovilistas

Es para destacar la hipocresía de peatones y automovilistas. Porque, en la mayoría de los casos, ambos son lo mismo. Es decir, el peatón, por lo general, también tiene auto y en algún momento tiene que lidiar al volante con lo mismo que él provoca cuando camina por la calle. Lo mismo para el automovilista, que se queja del comportamiento de la gente de a pie, pero que, cuando a él le toca convertirse en caminante, hace lo mismo.

En definitiva, esto es parte de lo peor de nosotros, los mendocinos. Así que ya saben, potenciales visitantes de Mendoza. Si les toca manejar por nuestra hermosa ciudad y sus alrededores, estén atentos a que, en cualquier momento, de cualquier forma y por cualquier lugar, un desconcentrado peatón puede lanzarse a la calle.

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