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Los cordobeses inventamos la pelota de fútbol

¿Te suena esa leyenda? Los argentinos solemos atribuirnos inventos que no son propios, y que nos inflan el pecho. Pero… hay algo de verdad en este invento. Te contamos todo en esta nota.

Bell Ville es una ciudad argentina, cabecera del departamento Unión, que se ubica en el sudeste de la provincia de Córdoba. En este lugar, hubo un grupo de cordobeses que, si bien no crearon la pelota, la reinventaron generando un boom mundial. No fue la sede de creación de todas las pelotas de fútbol, pero sí de un hecho que cambió la historia de este deporte. Fue a raíz de una modificación que todavía sigue vigente...

Gran invento gran

En 1931, desterraron el molesto “tiento” y empezaron a fabricar pelotas con válvula y costura invisible. Sí, querido, antes las pelotas eran un bajón… y gracias a los cordobeses es la mejor. Esta ciudad mueve su economía y su población en torno a las fábricas de pelotas. 

Bell Ville es la capital de muchas cosas, pero dos son las más destacadas: es la ciudad natal del destacado jugador Mario Alberto Kempes, en honor al cual se erige el mayor estadio en la capital cordobesa. Y, también, la capital nacional de la pelota de fútbol. Esta creación ya está por cumplir 90 años y surgió, nada más y nada menos, en Córdoba.

La historia detrás de la pelota

La historia comienza con tres emprendedores bellvillenses que decidieron mejorar un elemento que iba a cambiar para siempre la historia del fútbol. Todo empezó en el Mundial del 30. En la final se cruzaron Uruguay y Argentina y usaron dos pelotas distintas, las que había llevado cada selección. Eso generó, por supuesto, reclamos de todo tipo. Lejos de Montevideo, Luis Polo, Antonio Tosolini y Juan Valbones tomaron nota y decidieron hacer algo: inventar un sistema de inflado que eliminaba el tiento. El tiento era la molesta protuberancia que le daba a la pelota una forma ovalada y, además, dejaba secuelas en los que se animaban a cabecearla. Después de varios prototipos nació la Superball, con válvula para inflarla y costuras invisibles. Un lujo.

Si te interesa saber más detalles sobre la historia de la Superball, este año se estrenó el documental de este prototipo de pelota revolucionaria, y se encuentra en la plataforma CineAr. Pero en esta nota, podés saber un poco más...

El debut

El honor de hacer debutar a la nueva pelota lo tuvieron, por supuesto, los jugadores locales. La ciudad del interior de Córdoba vivió una revolución. El debut fue el 24 y 25 de mayo de 1931 las canchas de Bell y Argentino, los dos equipos de la ciudad. En los dos partidos, había gente hasta en los costados de la línea de cal. Esto, además de ser una alegría, era un problema: cada vez que la pelota se iba afuera tardaba en volver. Todos querían tocar, revisar y conocer el nuevo invento. Lo que no sabían es que cambiaría las dinámicas locales por siempre.

Detrás de escena

El documental mencionado muestra la confección artesanal de cada pelota. La localidad cordobesa cuenta con un ejército de mujeres que cose a mano cada gajo de cada pelota, y lo hacen en condiciones lamentables. Un aspecto por el que hay que luchar para que se revierta y al cual debemos visibilizar. Estas trabajadoras del fútbol trabajan en sus hogares y cada vez tienen las manos más débiles, la vista gastada y los riñones deteriorados. Trabajan para sobrevivir, sin aportes de ningún tipo ni obra social. Viven del fútbol, pero el fútbol no las reconoce.

Obra de arte

A pesar de las condiciones paupérrimas de producción, es una obra de arte el trabajo que toda la industra hace. Desde el corte de los gajos pentagonales y hexagonales, el tratamiento de la cámara, el grabado con tinta de las inscripciones, hasta el trabajo específico de estas mujeres que se encargan de la costura. 

Por este motivo, cuando pasas por la ruta de Bell Ville, las pelotas se venden como souvenir, como las naranjas en San Pedro y los salames en Tandil.

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