Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Los argentinos y el dólar

¿Cómo se explica la extrañísima relación que tenemos los argentinos con la moneda estadounidense?

La explicación de esta increíble obsesión de los argentinos por la moneda norteamericana no solo responde a cuestiones macro económicas, de ahorro o de desconfianza. Ya forma parte de un tema cultural y de expectativas. Argentina posee la tasa de dolarización más elevada de la región, casi un 70% sin considerar aquellos que están totalmente dolarizados (Ecuador, por ejemplo). Nuestras reservas son equivalentes a X cantidad de dólares, al igual que la deuda externa, y probablemente, sea nuestro mejor refugio entendiendo la cantidad de crisis que se producen en nuestra economía. Al fin y al cabo, vivimos en crisis. Vamos al revés del mundo, endeudados y sin crédito… Vaya si vamos al revés, compramos una casa en efectivo (obvio que en dólares) y sacamos a pagar una heladera en cuotas (obviamente a valores dolarizados). Guardamos los dólares bajo el colchón o los retiramos del sistema para cuidarnos del corralito, del corralón, del cepo (o de lo que vaya a saber estén pensando estos muchachos), intentando generar algún ahorro que nos permita estar un poco mejor. Se estima que la mitad de los ahorros de los argentinos funcionan por fuera del circuito legal, intentando alejarse del sistema que no ofrece seguridad ni garantías. Páginas y páginas escritas sobre este tema, miles de economistas han dado su visión al respecto con soluciones mágicas. Qué difícil concluir esta nota sin la posibilidad de ofrecer algo esperanzador al respecto. Pues bien, les dejo unas frases alusivas. Primero, la del gran Tato Bores: “Yo no me explico cómo los yankis, que son tan vivos, no se dan cuenta del peligro que están corriendo con nosotros”. “Ni loco compraría dólares en este momento”. “Tranqui con el dólar, no pasa nada”. “No es verdad que el dólar se va ir a $ 15”. “El que depositó dólares recibirá dólares”. “El que apuesta al dólar pierde”. “Si el mercado quiere dólares le vamos a dar con látigo”. “¿Para qué queremos dólares? ¿Alguno de ustedes ha visto un dólar?”.
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