Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Lo atamos con alambre

Una expresión bien criolla usada para explicar que algo es arreglado de manera provisoria. Hasta Ignacio Copani, cantautor argentino, compuso un tema.

El argentino gusta de las frases hechas, los refranes y las expresiones cristalizadas. Nos encanta que un conjunto de palabras exprese lo que queremos decir sin necesidad de explicar de más. Siempre que llovió, paró. Al que madruga Dios lo ayuda.  Cuando hay hambre, no hay pan duro. A caballo regalado no se le miran los dientes. Un clavo saca otro clavo. Dios le da pan al que no tiene dientes. El que no llora no mama. Pan para hoy, hambre para mañana. Y la lista continúa...

Pero, probablemente, pocas nos definan tanto como la popular “lo atamos con alambre”. Aplicada en un gran número de situaciones, esta frase describe nuestra tendencia a improvisar soluciones transitorias para los problemas. Es una manera de resolver, sí,  de resolver a medias.

Comúnmente, se dice que “lo atamos con alambre” cuando nos referimos a algo que fue arreglado de forma precaria, con parches, y solemos vincular ese hecho con el perfil del chanta, del que realiza el mínimo esfuerzo para salir bien parado de la situación. Este chanta bien podría ser el plomero que solo abre una llave de paso y te cobra una fortuna, un mecánico que mira por arriba el motor del auto o un oficinista que realiza el balance de su trabajo "así nomás". Todos, en mayor o menor medida, "atamos con alambre" en algún momento.

Claro que están también los que hacen las cosas bien, de principio a fin y de manera permanente, pero la figura del chanta, del improvisado, es –sin dudas– un estereotipo bastante habitual entre nuestros compatriotas. Porque, además, el argentino vende lo que sea que haga como si estuviera ofreciendo la cura para todos los males ¡Y siempre hay otro argentino que compra!

Si bien esta característica de chanta incluye también al famoso ingenio criollo, que resuelve las cosas de manera rápida –precaria, pero rápida–, bueno sería lograr un balance entre la creatividad que tanto nos destaca y la seriedad que a veces nos falta: atarlo con alambre, sí, pero después buscarle una solución definitiva. Porque es cierto que con nuestra picardía logramos zafar de casi todo. Pero si la solución es tan provisoria, tarde o temprano nos veremos obligados a enfrentarnos al mismo problema del que partimos, quizás empeorado con el tiempo.

Entonces, el día que a ese ingenio tan nuestro le sumemos un poco más de constancia en los resultados, no nos para nadie. Mientras tanto, disfrutemos de que, al menos, nuestra argentinidad nos regala grandes poesías:

 

Lo atamo' con alambre - Ignacio Copani

En esta tierra santa
nadie se espanta
si hay un ciclón
y no se toma a pecho
si cae el techo del comedor
en esta tierra santa
nunca nos falta imaginación
para arreglar la pava
y fijar la cama con precisión
lo atamo' con alambre lo atamo'
lo atamo' con alambre señor
lo atamo' con alambre
con este hambre
no hay otra solución
cuando el colectivero
aprieta el freno sin compasión
te pide monedita
y encima grita "para el dofon"
cuando el almacenero
te de fideos con mal sabor
solo preguntaremos
si tiene huevos véndame dos
lo atamo' con alambre lo atamo'
lo atamo' con alambre señor
lo atamo' con alambre
como un matambre
y que se pudra al sol
si por la deuda externa
usted se enferma de sarampión
y llega la enfermera
con una enema de Boludol
si viene el fin del mundo
en un segundo, por la explosión
no te preocupes nena
que aún nos queda una salvación
lo atamo' con alambre lo atamo'
lo atamo' con alambre señor
lo atamo' con alambre
con un poquito
de cinta Scotch.



 

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