Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Le he pedido tanto a Dios…

Quiero contar una breve historia sin fin, que me permitió conocer a un ser extraordinario, la cual acabó siendo la mujer de mi vida.

En la era de la tecnología, y desafiando a muchos que aún hoy siguen desconfiando de las posibilidades que ofrece la buena utilización de las redes, quiero contar una breve historia sin fin, que me permitió conocer a un ser extraordinario, la cual acabó siendo la mujer de mi vida.Entiendo el prejuicio de aquellos que aún no logran aggiornarse a la actualidad y les cuesta entender o utilizar una herramienta tan útil, como jugada para conocer gente. Pues, un humilde consejo: anímense que se puede, que sirve y que si bien no es simple, les aseguro por experiencia propia, que funciona.En estos sitios de búsqueda, como en cualquier otro ámbito, hay gente de todo tipo, con diversos intereses, en los que solo hay que estar atento y ser precavido.Obviamente que ésto no se da de un día para el otro; no hay magia... o sí... vaya a saber uno por dónde está el destino…Permanecí conectado un par de años y en el transcurso, obviamente conocí gente agradable y muy linda, pero en caminos a desandar.Pasados los 40 largos o 50, los que estamos solteros nos ubicamos en un lugar distinto, probablemente exigentes y algo más maduros, en la dicotomía de transitar la última adolecencia. Aún así, todos queremos lo mismo: la mejor elección, y sentirnos elegidos.Debo reconocer que no me la hizo fácil, pero a sabiendas que ella es mi felicidad, no deje de insistir, el honor no lo perdí, la busqué una y otra vez… y así fue, que al final oyó mi voz. Desde entonces, las coincidencias nos unieron, y como debe ser, las diferencias nos fortalecieron.El tiempo nos permitió conocernos y unirnos tanto, como la aleación de dos metales que logran fundirse en uno, como había soñado en mi inocente juventud. Cuando un corazón se entrega, qué más?… Nada como ir juntos a la par!Créanme! Funciona!

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