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Las 5 costumbres argentinas que más sorprenden a los extranjeros

Las costumbres que traemos de la cuna, muchas veces, descolocan a los extranjeros que vienen a visitarnos desde otras latitudes. Te contamos 5 de ellas.

Lo que para nosotros es cosa de todos los días para otro puede parecer un comportamiento de otro planeta. Así, esas costumbres que traemos de la cuna, muchas veces, descolocan a quienes vienen a visitarnos desde otras latitudes. Sobre todo, cuando nos ven interactuar en reuniones sociales -entre amigos, compañeros de fútbol, trabajo o familia -, en las que nuestra argentinidad se hace notar más que nunca. Hoy queremos contarte cuáles son las 5 costumbres argentinas que más sorprenden a los extranjeros.

 

1) Nuestra manera de saludar

Besos, abrazos, palmadas en la espalda: el argentino es cálido con sus amigos, con simples conocidos y hasta con completos extraños. Acá saludamos con un beso al portero del edificio, a todos nuestros compañeros de trabajo y hasta al médico. Entre hombre y entre mujeres. Las situaciones en las que optamos por un saludo más distante, como estrechar las manos, son contadas. Puede ser en una reunión de negocios o un trámite en el banco y, en general, es más común en los adultos mayores. Pero, en la mayoría de los casos, el argentino va a acercarse como si te conociera de toda la vida. Esto no es habitual en otras culturas, pero a nosotros no nos importa: le estampamos un beso a cualquiera, aunque jamás lo hayamos visto antes.

 

2) El mate

El mate, de por sí, es una infusión bastante peculiar. Pero más aún lo es la forma en la que lo tomamos: todos los días, a toda hora, en ronda y compartiendo la misma bombilla. Este último detalle escandaliza a más de un extranjero, pero a la larga todos se rinden y lo prueban. Suele pasar que en primer momento el sabor les resulte fuerte, amargo -si les toca un cebador fundamentalista que no concibe el mate con azúcar- o, incluso, feo. Pero es muy común ver cómo nuestros amigos turistas se entusiasman y se terminan comprando mate, bombilla y yerba para llevar esta costumbre con ellos de regreso a su país. 

 

3) Nuestras conversaciones… y nuestras interrupciones

Somos charlatanes, eso es cierto. Entablamos conversaciones en cualquier lugar, con cualquier persona. Pero hay algo que es aún más llamativo: nosotros no conversamos, solo esperamos nuestro turno para hablar. Terminar una idea sin ser interrumpido es casi una hazaña en nuestro país. Así es como, varias veces, en una misma charla se abren minicharlas paralelas. Vamos desviando la conversación por tantas interrupciones, chistes y puntos de vista que, además, no necesariamente tienen relación con el tema principal. Si a nosotros nos cuesta seguir el hilo de una conversación entre argentinos, ¡imaginate a un extranjero!. 

 

4) Nuestra obsesión con el asado

Cuando los extranjeros llegan a visitar familia o amigos en Argentina, probablemente tengan cuatro asados en una misma semana. Es que el asado es nuestra forma de agasajar y de festejar. Es, también, la base de nuestra dieta. Asados por todos lados y con cualquier motivo: esa es otra de las costumbres argentinas que más sorprenden a los extranjeros. Y, al igual que con el mate, les termina encantando. 

 

5) La impuntualidad

En Argentina tenemos un concepto de la puntualidad bastante peculiar. Más allá de que existe gente realmente impuntual (y gente realmente puntual, claro), para el común de la gente, unos 15 o 20 minutos de retraso es algo perfectamente tolerable. Y, más aún, si se trata de una reunión social. Si nos juntamos “tipo 9”, significa que la gente empezará a caer a partir de esa hora, pero de ninguna forma estarán todos presentes a las 9 en punto. Es probable, incluso, que el anfitrión de la reunión no esté listo para la hora pautada porque sabe que nadie llegará puntual. 

 

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