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La siesta no es sagrada: es supervivencia

Por calor, costumbre o temor, en Misiones se duerme siesta, sí o sí. ¿Hay otra opción? Te contamos sobre esta costumbre tan típica.

La siesta es una costumbre extendida en la mayoría de las provincias del interior de Argentina. En Misiones, desde el norte hasta el sur de la provincia, desde pueblos hasta pequeñas ciudades, todos “la duermen”. Incluso en Posadas, la capital provincial. Entre la una y las cuatro de la tarde, tres cuartos de la población se van a la cama. ¿Por qué tan así?

La historia dice que los primeros siesteros no fueron los misioneros, sino los romanos. La palabra proviene del latín sixta, que significa “la sexta hora del día”. Para ellos correspondía al mediodía, las horas comprendidas entre las 13 y 16 horas. ¡Igual que para los misioneros! Lo cierto es que la tradición de dormir por la tarde se extendió por todas las casitas de Misiones.

Razones para dormir siesta: ¿hay que tener una?

En torno a la siesta existe toda una controversia. Los habitantes de las grandes ciudades ven en ella un dejo de holgazanería. Sin embargo, existen muchos estudios que afirman que unos minutos de relax durante el día ayudan a recuperar energías. También permite descargar ansiedades, desbloquear la mente y estimular la creatividad.

En Misiones, la siesta tiene un origen tan remoto que buscar las causas de ella puede resultar tarea imposible. Naturalmente la costumbre es un factor que explica por qué tanta gente descansa a la misma hora durante el día. Si la abuela misionera duerme, es entendible que la hija continúe haciéndolo y la nieta, la bisnieta, etc. En algún momento deja de ser una costumbre y se transforma en una obligación, si no, pregúntenles a los niños misioneros.

En la tierra colorada el calor del mediodía azota. Pero azota en serio. Tanto es así que, para salir, hay que hacerlo con la cabeza gacha. El sol es fuertísimo y, si no corre un vientito, es mejor quedarse en casa. El calor misionero está subestimado por los argentinos, pero entra en la categoría de clima extremo. 10 años atrás, un ventilador refrescaba, hoy solo se puede sobrevivir al verano con un aire acondicionado. Resguardarse de las altas temperaturas en una refrescante siesta se convirtió en una cuestión de supervivencia.

 El monstruo de la siesta

En Misiones, la siesta tiene su monstruo aparte. No importa si es de día y el sol está bien arriba encandilando las calles desiertas, el pombero está. O por lo menos eso les dicen las abuelas y las madres a sus niños para que duerman la siesta. El pombero es parte de la mitología misionera. Un ser de muchas formas, pero que básicamente se lleva a los niños entre las 13 y las 16. ¿Qué mejor idea que dormir en vez de exponerse a los peligros del secuestro? En este caso, también para los niños, reposar, aunque sea con los ojos abiertos, es una cuestión de supervivencia.

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