Ser Argentino. Todo sobre Argentina

La patente musical

Estoy hablando del que pone CDS en la patente del auto.

A veces los argentinos nos sentimos más truchos de lo que realmente somos. Estamos tan acostumbrados a que nos digan que somos ventajeros y engreídos y soberbios que, como cuando a un nene se le dice todo el tiempo que no puede hacer algo porque es chiquito, al final nos la creemos: el nene efectivamente no puede y nosotros nos resignamos a que “somos así”. No es verdad. No dejemos que nos convenzan. Pero hay algo que cuando lo veo, me tira por tierra esta convicción y me hace pensar en que quizás sí seamos “así”. Estoy hablando del que pone CDS en la patente del auto.

Por si a esta altura alguien no lo sabía, la función del CD es generar una especie de función “espejo” cuando le sacan una foto a la patente –lo que en un 99% de los casos es para hacerle una multa− de modo que la foto salga como si hubieran tirado un flash en un espejo. Ahora que escribo ésto, tengo miedo de estar avivando a algún gil y que la nota, de forma contraria a lo que busco al escribirla, genere más CDs y no menos.

En fin, volviendo al tema del CD: lo que me sulfata, lo que no puedo soportar de esta actitud es que el propietario del auto (o el chofer, a la larga, no es una cuestión de clase ni de dueño de los medios de producción), de alguna manera sabe que va a cometer infracciones.

Todos podemos tener errores, a cualquiera un semáforo amarillo se le transforma en rojo o se olvida de poner el giro en alguna esquina o busca estacionamiento sin las balizas. Pero es alguna vez, la excepción, algo que se nos “escapa”. El que pone el CD quiere impunidad porque sabe que va a hacer lo que no debe. La calle es de todos, y la vialidad es algo que se construye en términos sociales: si manejar es inseguro, es inseguro para todos, no sólo para el que desoye las leyes. Parece que algunos todavía no se enteraron.

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