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La llorona es santafesina

La llorona reaparece cada tanto en Santa Fe. Los santafesinos ya somos amigos de ella. Últimamente, anduvo haciendo de las suyas por Rincón.

Cuando era chico, escuché varias historias de la leyenda de La llorona en Santa Fe. Tengo un pariente que relataba una que vivió en carne propia. Volvía una madrugada a su casa a pie luego de una noche de jarana. Antes se podía hacer eso tranquilamente en la capital provincial. Hoy sería una locura, culpa de la inseguridad constante en que vivimos. Pero no nos vayamos del tema. En su caminar, este pariente mío siente el característico llanto desgarrador del personaje que nos convoca. Al mirar hacia atrás, descubre una figura humana que lo sigue, varios metros alejada. Mi pariente acelera el paso. El llanto sigue y la figura no se aleja. Cual película de terror hollywoodense, comienza a correr sin lograr alejarse de su perseguidora. Se salva porque logra llegar a su casa. El trauma permanece por años.

En los barrios más humildes de la ciudad, se escucha el llanto de La llorona con frecuencia. Y los vecinos aseguran que corre por arriba de los techos de chapa. Los escépticos dicen que son gatos apareándose. Todo puede ser.

La llorona es, en realidad, una leyenda tradicional cuyas raíces pueden rastrearse hasta la era precolombina. Algunos hasta le atribuyen relaciones indígenas de la Conquista. Es uno de los relatos más conocidos dentro del folklore hispanoamericano. Y es uno de los mitos más difundidos en países como Uruguay, México, Honduras, Colombia y Argentina. Existen incluso versiones europeas.

Pese a la inmensa variedad de historias existentes dada la diversidad del rico tapiz cultural de estos países, el núcleo de esta suele ser igual. Una mujer atrapada en una turbulenta historia amorosa y un funesto destino: ve morir (o asesina) a sus hijos. Se convierte, así, en una espectral alma en pena que recorre los ríos y caminos buscando a sus vástagos perdidos. En su camino, aterroriza con su desgarrador llanto a cualquier infortunado que la vea.

¿Por dónde anda ahora?

En los últimos años aparecieron reportes y hasta registros fílmicos de supuestas apariciones de la llorona en tierras santafesinas. Anduvo acechando la zona de San Carlos y Gálvez.

Durante la cuarentena 2020, fue noticia importante en San José del Rincón, a poquitos kilómetros de la capital. Lo más curioso del caso, que atrajo hasta a medios nacionales, es que la misma Municipalidad alertó de la presencia en sus redes sociales. Hasta facilitaron un número de teléfono para que cualquiera pueda contactar con las autoridades, en caso de encontrarse con el conocido fantasma.

Pese a lo curioso de la noticia, lo cierto es que numerosos trabajadores del turno de noche de los alrededores han denunciado haber presenciado a La llorona y escuchado sus atroces gritos de dolor en numerosas ocasiones. Se sospecha que el culpable podría ser un grupo de bromistas que se dedica a asustar a los vecinos del pueblo. Precisamente por la presencia de estos imitadores vendría el alerta. Estaría la posibilidad de que algunas personas utilicen la figura para cometer delitos.

Pero lo cierto es que algunos vecinos de Rincón afirman haber visto a La llorona, y hasta describen el encuentro. Un señor que hace 35 años que vive en esa zona se la encontró cerca de la ruta provincial número 1 en el kilómetro 5,5. Dice que tuvo que salir a la una de la mañana por una urgencia. Cuando volvía, pasadas las dos, escuchó los gritos ensordecedores de llanto y vio a una mujer de pelo largo negro, vestida con una túnica blanca mirando hacia el río.

Encuentro cercano

"Se la puedo describir en los tres minutos que pase con la camioneta porque bajé la marcha para verla bien. Se sentían los aullidos o gritos de esta mujer. La figura que yo vi aparentemente es una mujer vestida de blanco, quería ver qué tenía puesto de calzado y no pude ver que estuviera apoyada en el suelo. Ella en ningún momento se dio vuelta o me miró, pero se movió para un costado. Siempre mirando hacia el río”. Todo esto fue relatado a medios santafesinos cuando el vecino fue consultado.

“Lo que más me llamó la atención es el aullido que larga. Penetra los oídos. Los que me conocen saben que tengo una camioneta que hace un ruido muy grande. Sin embargo, este aullido que larga esta figura hace mal si se la tiene cerca”.

Si es La llorona verdaderamente o no la que se aparece, quizás nunca lo sepamos. Lo que yo sé es que ella es más que parte de nuestra cultura. Es hasta una amiga. Una voz que podés escuchar por las noches para no sentirte solo.

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