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La honradez no tiene precio

Hoy, devolver casi 2 millones de pesos es considerado una locura, lamentablemente

En Río Cuarto, Córdoba, Walter salió una mañana a hacer un trámite al banco. Cuando llegó, se dio cuenta de que le faltaba algo importante: había perdido la billetera. Pero eso no era todo: había perdido la billetera donde guardaba el cheque de $1.968.850 que tenía que depositar. La desesperación lo invadió y corrió a su auto con la esperanza de que hubiera sido solo un olvido, pero no tuvo suerte: la billetera no estaba por ningún lado.

Mientras Walter descubría en el banco que posiblemente había extraviado casi dos millones de pesos, María Marta bajaba de un colectivo muy cerca de donde él había estacionado el auto y la vio: una billetera tirada en la vereda. Sin pensar siquiera en la cantidad de dinero que tenía en sus manos, no lo dudó: llamó a un teléfono que encontró dentro y la atendió el hijo de Walter.

“Me cuesta llegar mucho a fin de mes, pero no me quedo con nada que no me pertenece, prefiero trabajar todos los días”, dijo más tarde María Marta Arias, cuando los medios locales la entrevistaron porque hoy devolver esa cantidad de dinero, lamentablemente, es considerado una locura. María Marta trabaja de moza en un café de la zona. No le sobra el dinero. Pero, afortunadamente, la honestidad, la honradez y la integridad poco tienen que ver con eso.

Ejemplos a seguir

Por suerte, existen más historias como la de María Marta que nos siguen sorprendiendo y recordando que es posible elegir actuar correctamente. Claro que no son los casos que abundan, por eso se vuelven noticia. 

Lorena Yapur perdió en una calle de Sierra de los Padres, localidad de Buenos Aires al sur de Mar del Plata, una bolsa que tenía 20.000 pesos argentinos y 4000 dólares en efectivo. El dinero estaba destinado para concretar una operación de su hija que padecía leucemia. Desesperada, Lorena escribió en sus redes sociales la situación y pidió por favor que se comunicaran con ella si encontraban la bolsa.

Explicó en su texto que toda la familia se había unido para juntar fondos para el autotransplante de la niña,  y que habían vendido el auto para poder afrontar este gasto. Luego de hacer la transacción de la venta, perdieron de vista el dinero en el camino. Lorena terminó su publicación esperanzada: pidió un milagro para salvar la vida de su hija.

El milagro tuvo nombre: Catalina. Ella había encontrado la bolsa con el dinero cuando estaba paseando con su perro y se acercó pensando que se trataba de basura. Al ver el contenido, no dudó. Al igual que María Marta, optó por hacer el bien: escribió en su perfil de Facebook que había encontrado en Sierra de los Padres "una bolsa grande con $20.000 y algo más" y pidió a sus contactos que se contactaran con ella si conocían a alguien que la estaba buscando. No conforme con esto, aseguró en la misma publicación que si el dueño de la bolsa no aparecía, donaría el dinero a algún refugio o comedor que lo necesitase. 

Después, las redes sociales hicieron su trabajo. Por un lado, hubo personas mal intencionadas que le mandaron más de mil mensajes a Catalina atribuyéndose la pérdida. No lograron engañarla porque daban datos falsos -no decían que la bolsa era roja, no nombraban los papales de la historia clínica de la niña que estaban junto a los dólares, no nombraban a los billetes extranjeros-. Finalmente, unos amigos de Lorena encontraron la publicación de Catalina y rápidamente las contactaron. 

La historia tiene final feliz. Lorena y toda su familia recuperaron el dinero gracias a su compatriota y pudieron concretar la operación de su hija. Y quienes seguimos esta historia recordamos, una vez más, que hay esperanza y que los milagros sí existen, milagros con nombres propios y argentinos. 

 

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