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La clásica plaza de Chacras de Coria

Es una plaza con más de 100 años de historia y muchos lugares a tener en cuenta. Para los vecinos, se trata del escenario de toda su vida.

Por su aporte de verde y de naturaleza, en medio de tanta sequía y estructura, las plazas son muy importantes en Mendoza. Todas tienen una ubicación estratégica y oxigenan un poco el aire que la ciudadanía respira. Cuentan con monumentos e historias particulares que hacen que cada una sea única. En este caso vamos a hablar de la plaza de Chacras de Coria. Aunque, en realidad, su nombre es General Espejo, pero eso lo saben muy pocos.

En realidad, Chacras de Coria no necesitaría una plaza, en cuanto a sus aportes botánicos. Es que, como hemos explicado en este sitio, este distrito es un verdadero microclima, húmedo y verde. Sin embargo, como centro de un pueblo, con los principales establecimientos financieros, educativos y religiosos, es un espacio importante. Poco se sabe sobre su historia. Fue don José Mazzolari quien donó, en 1902, terrenos para una plaza, calles adyacentes, una iglesia y una sede policial. 

La plaza tiene un tamaño chico, con canteros, pérgolas y espacios comunes en el centro. Algunos árboles adornan el cuadrante, mientras que su perímetro está cubierto por veredas que sirven para el paseo de familias, amigos y turistas. En sus alrededores se puede destacar una escuela, un banco, bares, una heladería y restaurantes. Aunque lo más importante es la capilla de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Historia de la capilla

En 1931, la construcción del templo estaba parada y lo que se había levantado se encontraba poco menos que en ruinas. Surgió entonces una comisión que se ocupó de poner en pie una parroquia. Para concretar la obra hicieron falta 4 años. La inauguración y bendición de las instalaciones se produjo el 1 de setiembre de 1935. Detrás quedaba el esfuerzo del vecindario de entonces para conseguir los fondos que se necesitaban para erigir el edificio. Como tantos inmuebles del Gran Mendoza, el templo sufrió los efectos del sismo del 26 de enero de 1985, daños que fueron neutralizados con un refuerzo estructural que condujo el ingeniero Magin Mayol.

La parroquia actual luce a pleno su estilo de arquitectura neocolonial, su fachada de color blanco y las tejas rojas del techo. En el interior se destacan la iconografía del altar mayor y los techos de madera de álamo. En tardes de verano y debido a que el recinto no es muy amplio, muchos fieles escuchan misa en el espacio de acceso junto a la calle Mazzolari, protegiéndose del sol bajo la fresca sombra de los árboles del contorno y siguiendo los pasos del oficio religioso a través de parlantes.

Según la Guía de la Arquitectura (2005) “la parroquia está inspirada en las capillas de los pueblos del noroeste argentino”.