Ser Argentino. Todo sobre Argentina

El último loco lindo

Rafaela y Santa Fe recuerdan al Dr. Leoni, personaje de sus calles que se convirtió en mito. ¿Estaba loco? Te contamos su historia.

Antes, cuando se hablaba de esa gente cuyas conductas y expresiones comunicativas no coinciden con las de la mayoría, se diferenciaba a las que eran peligrosas de lo que se podía denominar un loco lindo. Hoy, en el miedo que nos rodea, plantear que alguien está loco genera pánico y se exige aislamiento social y tratamiento. El Dr. Leoni, personaje de las calles de Rafaela y Santa Fe de los años 30 y 40, era uno de esos tipos a los que, aparentemente, “le faltaban unos lápices en la cartuchera”, pero no revestía ningún peligro. Al contrario, le quitaba una sonrisa a quien lo veía pasar.

Como lo que se recuerda de Leoni es todo “boca a boca”, no hay certeza sobre su descripción física y el atuendo que utilizaba, pero, a grandes rasgos, la mayoría coincide en que se lo podía encontrar así vestido: pantalón a rayas finitas, saco a cuadros cubierto de botones de diferentes tamaños y colores, bastón, sombrero de copa con una pluma verde atada, guantes y una enorme flor en el ojal.

Un político muy particular

Oriundo de Susana, donde trabajaba como peluquero, se afincó en Rafaela finalizando la década del 20 del siglo pasado. Quiso ser intendente de esa ciudad y, para lograrlo, se trasladó a Santa Fe. Se paraba en plena peatonal, todos los días a la misma hora, y brindaba discursos políticos con graciosas propuestas que muchos hoy recuerdan: alambrar las orillas del río Salado, que atraviesa la provincia, para que los borrachos no se cayeran al agua; colocar un toldo a lo largo de la ruta que une las ciudades de Santa Fe y Esperanza, así los linyeras caminarían a la sombra; donar de su sueldo a los efectos de comprar un ojo de vidrio gigante para la ciudad de Venado Tuerto.

Dicen que el Loco Leoni no tenía dinero para pagar un lugar donde dormir. Al principio, una generosa familia le habría prestado un garaje. Pero dicen también que terminó sus días como linyera, en la zona portuaria. Afirman, finalmente, que desapareció de Santa Fe y tampoco se lo vio más en ningún lado, de un día para el otro, acrecentando así lo que se convertiría en toda una leyenda.


Te sugerimos continuar leyendo las siguientes notas:

El loco más lindo de todos
El loco del martillo
Rating: 0/5.