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El puma, animal de la cordillera mendocina

Es un felino tan tradicional que hasta se ha considerado plaga en algunas partes de nuestra cordillera. Elegante y perspicaz, un gato de montaña.

Cuando pensamos en la fauna autóctona mendocina, se destaca el cóndor, el guanaco y el puma, entre otros. Este último, por su condición de felino, es el que mayor admiración y temor despierta. En las rutas montañesas mendocinas, son muy comunes los carteles de advertencia por la posible aparición de un puma. Incluso, en los carteles se destacan los pasos a seguir ante la presencia de este animal, para actuar con cautela y evitar que nos agreda.

Características

El puma es un animal carnívoro que vive especialmente en las montañas o bosques de América. Pertenece a la familia de los felinos y llega a medir casi dos metros de longitud sin incluir su cola. Trepa muy ágilmente a los árboles y en ellos se refugia cuando se ve en peligro. Puede saltar 9 metros en terreno llano y hasta 12 m desde la rama de un árbol. Tiene un cuerpo flexible que parece que se alargara al correr, y sus músculos se contraen y estiran dibujándose debajo de su piel. Este es un felino silencioso, que se desplaza furtivamente y se alimenta de cabras, ciervos, alces, ratones, peces y aves. Ataca a sus víctimas saltando a su lomo y destrozándoles las vértebras del cuello, para darse después un festín con sus despojos.

En ocasiones mata más de lo que necesita y cubre con ramas y tierra lo que no come para volver a buscarlo cuando tiene hambre. La hembra tiene de dos a cuatro cachorritos cada año. Debido a los daños que ocasiona al ganado, es perseguido por los granjeros y se ha convertido en una especie amenazada, habitando actualmente en zonas áridas.

¿Una plaga?

De hecho, puesteros del sur mendocino han hecho visibles sus quejas por la enorme pérdida de ganado a partir de los ataques de los pumas. Se calcula que, en un año, cada productor pierde unos 160 mil pesos por la muerte de alrededor de 200 animales de su ganado.

Según los productores, el puma suele matar, por noche, varios chivos en un puesto, pero cuando pasa por un rebaño, el daño se multiplica y mata 30, 40 y se come sólo uno, el resto lo pierden. Lamentablemente es difícil de frenarlo, porque es un animal que está vigilando y ve cuando el puestero se retira.

Protocolo de acción

En la Reserva Natural Villavicencio, y en otros lugares turísticos de presencia habitual del puma, existen carteles con los protocolos de acción en caso de que el animal se haga presente. La señalética dice lo siguiente:

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