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Ir a la secciónBuenos Aires - - Domingo 11 De Octubre
En un barrio en que el 62% de los hogares vive en condiciones de precariedad y el 47% en condición de hacinamiento, otro proyecto educativo, otro país, es posible desde 2012. En General Pacheco, en la barrio de Las Tunas, manzanas de muchas necesidades y pocas respuestas, los miembros de la Fundación María Guadalupe decidieron combatir de raíz la alta deserción, con un programa de acompañamiento de alumnos y familias, y los bajos resultados, con un programa innovador e inclusivo que hoy asombra al mundo; al punto que quedó entre las 3 mejores escuelas del mundo por World’s Best School Prizes en la categoría “colaboración con la comunidad”. En un ejemplo de buena gestión pública y privada a ser replicado a la brevedad en otros partidos del Conurbano, es un colegio público que recibe 65% de fondos del Estado, el Colegio María Guadalupe en dos colegios, Tigre y Garín, educa a 1150 alumnos, con una tasa de abandono de apenas el 1% y capacitación continua de sus docentes, y extiende sus aulas a 600 familias y el mercado laboral. Y, en especial, prosigue el legado sarmientino de la educación popular y moderna para el trabajo.
“La verdad es un reconocimiento que es un orgullo para todos los que hacemos María de Guadalupe porque el corazón del proyecto es el trabajo comunitario, es el trabajar con la comunidad para ir acompañando las trayectorias de cada uno de los chicos que se suma al colegio. Son más de 900 historias que acompañamos todos los días con muchos aliados que hacen posible nuestro trabajo”
dijo al diario La Nación, María Luz Diez, directora de Desarrollo Institucional.
“Sobre todo, el premio nos está reconociendo por el esfuerzo en comunidad que hacemos para la terminalidad del secundario de los chicos, para acompañar después sus proyectos de vida, que puedan elegir lo que quieren, que puedan estudiar una carrera. Hoy cerca del 50% de nuestros egresados está accediendo a estudios superiores. Y que tengan la posibilidad de un trabajo formal. Para eso nos aliamos con otras ONGs, con universidades, con empresas, con personas profesionales, padrinos, contamos con donantes que nos acompañan para hacer posible esta realidad y ese trabajo comunitario es fundamental. Por supuesto con los propios estudiantes, su compromiso y el de sus familias que confían en nosotros y que apuestan a tener una propuesta educativa diferente que les permita poder tener un futuro que elijan”.
Y atención lectores de serargentino.com porque también pueden votar por el Guadalupe de Tigre en www.worldsbestschool.org. Aquella escuela que reciba más votos en noviembre se alzará con el “Community Choice Award”, que incluye la retribución de diez mil dólares, y una membresía gratuita al programa Best School to Work de T4 Education: un mecanismo independiente basado en evidencia para certificar escuelas por su cultura y ambiente de trabajo.
Estos premios World’s Best School Prizes, fundados por T4 Education en alianza con Accenture, American Express y la Fundación Lemann de Brasil, se instauraron para compartir las mejores prácticas de las escuelas de todo el mundo por el papel fundamental que desempeñan en el desarrollo de la próxima generación y por su impacto positivo en sus comunidades.
Diez contó, ahora en una nota para el sitio infobae, que desde la escuela se presentaron al premio con los programas de Orientación Vocacional, Mentoría e Inclusión Laboral. Este último busca desarrollar habilidades para mejorar la “empleabilidad” de los estudiantes del último año, los egresados y los alumnos de otros colegios vecinos, “para insertarse en el mundo del trabajo y diseñar un proyecto de vida superador”. Varias son ya las visitas y colaboraciones con escuelas e instituciones aledañas que buscan quebrar el “efecto cuna”, o sea la presunción que las malas condiciones sociales iniciales obturen cualquier mejora de los niños. Mejora que solamente es posible con la Educación. Pero también con el involucramiento de la sociedad civil, el colegio trabaja activamente con la Asociación Vecinal de Nordelta, y en particular, de las empresas.
“La última celebración del Día del Maestro fue organizada por las familias y fue una fiesta de agradecimientos, con cartas y regalos preparados por ellos mismos -en la crónica de Martín para La Nación- . Vanina Velarde, mamá de Bruno, de tercer grado, participa muy activamente porque siente que “la escuela tiene una mirada amorosa y personalizada” hacia su hijo y eso la hace “sentir muy tranquila”: “En mi época no era así: o entendías o te ibas. Los docentes faltaban, no teníamos clases varias horas a la semana. Esto es diferente y estoy muy agradecida”.
Imagen: Pilar a diario
Fecha de Publicación: 21/09/2024
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