Ser Argentino. Todo sobre Argentina

El Chamuyo

Si algo nos distingue a los argentinos es que a casi cualquier palabra le adjudicamos más de un sentido, pudiendo ser, incluso, contradictorios.

Si algo nos distingue a los argentinos es que a casi cualquier palabra le adjudicamos más de un sentido, pudiendo ser, incluso, contradictorios. Está claro que no es una particularidad de estas latitudes, ni mucho menos del idioma español, pero sí podemos afirmar que nosotros lo llevamos al extremo. Ejemplos hay muchísimos, pero uno de los más claros, y los más interesantes es el de “chamuyo”.

Es una palabra multifacética por donde se la mire. Puede significar “mentira” (“a otro con ese chamuyo”), habilidad retórica (“es impresionante el chamuyo que tiene”), capacidad de seducción (“se chamuya a todo el boliche”), poca credibilidad (“no le des bola, es un chamuyero”).

Y acá se da lo interesante, porque lo que se mide con varas diferentes, lo que significa cuestiones casi contradictorias, no es la palabra en sí ni el uso que le damos, sino el concepto mismo. Para los argentinos (obvio que es para algunosargentinos, se entiende lo que quiero decir) ser un chamuyero puede ser bueno o ser malo. Incluso, la misma actitud puede ser deleznable o admirable, según quién la tenga y en qué circunstancia se dé. ¿Logró una rebaja en un producto? El chamuyo es bueno. ¿Somos nosotros el vendedor que soporta al interlocutor chamuyero? Entonces es malo. ¿Sedujo a la asistente de cuentas del banco y pasó sin hacer la cola? Es bueno o malo, según seamos el chamuyero (o su apoderado) o seamos el cristiano que espera su turno hace 40 minutos. ¿Se chamuyó al policía y zafó de la multa por alcoholemia? Si vamos con él nos va a parecer fantástico, si somos familiares del que minutos más tarde va a salir lastimado en el accidente, ya no tanto.

El problema es que nos hace sentir poderosos sacar algún tipo de ventaja, vencer al sistema (que muchas veces es injusto por naturaleza, nobleza obliga, hay que aclararlo), evitar un mal momento o ahorrarnos plata o tiempo por ser hábiles con las palabras. Pero hay una cosa que no deberíamos olvidar nunca: ante cada chamuyero hay un chamuyado. Depende cuál seamos es lo que vamos a opinar del chamuyo.

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