Ser Argentino. Todo sobre Argentina

El banco que nadie quiso robar

Con todo lo que sufrimos los santafesinos por culpa de la delincuencia, ¿es posible que nos olvidemos un banco abierto? Una anécdota bien pueblerina.

Muchas veces decimos que la ciudad de Santa Fe es una especie de pueblo grande. Es loco, porque somos una capital provincial, pero tenemos esas costumbres pueblerinas como preguntar el apellido de todo el mundo, a ver si conocemos a algún pariente. O ir todos a pasear a los mismos lugares, o saludar con un cabezazo al vecino que cruzamos por el barrio. Hay una de esas cosas típicas de pueblo que ahora ya es difícil encontrar. Se trata de la costumbre de no cerrar las puertas de las casas. Eso sí se sigue viendo en localidades del interior provincial, que tienen la suerte de no sufrir el flagelo de la delincuencia. Allí, incluso, es común ver motos y bicicletas sin candado en las puertas de viviendas y comercios.

En Santa Fe Capital, todo eso ya no se puede hacer. A ver, somos un pueblo grande. Sí. Pero también somos una ciudad con mucha pobreza, marginalidad y, claro, delincuencia.

Sin embargo, en una importante sucursal bancaria del norte de la urbe, se olvidaron la puerta abierta todo un fin de semana. ¿La parte más increíble de la anécdota? Nadie se robó nada.

El barrio Gadalupe Oeste es muy populoso. La intersección de las avenidas Aristóbulo del Valle y Galicia es su epicentro. Por eso el principal banco de la provincia tiene allí una de las principales sucursales de la ciudad.

De no creer

En pleno fin de semana, un vecino de la zona se dispuso a retirar efectivo de uno de los cajeros automáticos del banco en cuestión. Mientras esperaba para usar la terminal, se apoyó en la puerta principal del lugar y esta se abrió sin esfuerzo.

Apenas miró hacia el interior, antes de llamar al 911. Eran las 18.40 de un sábado. La policía tardó poco en llegar a la sucursal de Aristóbulo del Valle y Avenida Galicia, sospechando que se había producido un robo: un banco, con la puerta abierta un fin de semana, no puede ser una noticia buena.

Y, sin embargo, tras abrir la puerta, notaron que todo estaba en su lugar. Los efectivos de la Unidad Regional 1 habían dispuesto el cierre de toda la manzana para trabajar con tranquilidad, pero la hipótesis del robo se desmoronó cuando todo se encontró normal.

Pidieron que la empresa de vigilancia, por sistema de video, revisara las cintas y allí se acabaron las dudas: no pasó nada. Solo el presunto olvido del encargado (el último en salir, según los registros fílmicos) de cerrar con llave. Nadie había ingresado desde el viernes, cuando se retiraron de la entidad.

Seguramente se abrieron investigaciones, para saber si realmente fue solo un olvido. Lo cierto es que, en una concurrida esquina santafesina, una importante sucursal bancaria permaneció abierta desde un viernes al mediodía hasta un sábado a la nochecita. Un olvido insólito que, casi mágicamente para un pueblo acostumbrado a los malvivientes, no tuvo consecuencias negativas. Solo quedó en una curiosa, muy curiosa anécdota.

Rating: 0/5.