Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Cuando la Patagonia llama, sin dudar hay que ir a la Patagonia…

"Ven, no lo dudes, no pienses más; Buenos Aires ya no da para más", la Patagonia esta alli.

30 años atrás, un sonido comenzó a retumbar en mis oídos: alguien me llamaba y me decía "Ven, no lo dudes, no pienses más; Buenos Aires ya no da para más". La gente, las calles, el transito insufrible, la humedad, el calor, el frío y la llovizna que carcome el alma. Dos trabajos distantes uno del otro, colectivos, subtes y trenes, muchos días con una idea rondando en mi cabeza.

Me quería ir, cambiar mi vida. Y no lo dudé. Me vine a Neuquén. Pero no por ello deje de tener mi costado porteño.  Sí, al menos, dejé de ser un número.

Hoy viviendo la curva descendente de la vida, le agradezco al molesto sonido en mi cabeza haber tomado la decisión. Veo la majestuosa cordillera desde la ventana de mi habitación, disfruto del majestuoso Rio Limay y gozo con la nieve y la naturaleza de los días de nieve en San Martin de los Andes, los tenebrosos volcanes y el silencio en las montañas del norte. El silencio en las noches, es indescriptible. Aquí aprendí a ser más argentino que nunca, porque pude conocer la idiosincrasia del pueblerino, la humildad del chacarero, el esfuerzo y tesón del petrolero, y por qué no, también saber quién es mi vecino. Aprendí su historia, su lucha por ser independiente. Trabajé y me jubilé. Ahora disfruto y enseño al porteño lo que es vivir en la Patagonia. No es lo que se dice inhóspita ni salvaje. Es la tierra que está lejos de la General Paz, pero cerca de las noches estrelladas.

Ya no soy un documento de identidad. Tengo un nombre reconocido por la gente y con mucho orgullo llevo una parte de mi sangre feliz por ser neuquino por adopción.

(Fernando Frexas Llobet) 

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