Ser Argentino. Todo sobre Argentina

¿Cómo sobreviven los argentinos a la inflación?

Porque si hay algo que nos sobra a los argentinos es creatividad, te dejamos la segunda parte del ensayo fotográfico de Irina Werning, donde muestra cómo la inflación impacta en nuestra vida diaria.

Porque una imagen a veces vale más que mil palabras, te dejamos la segunda parte del ensayo fotográfico realizado por la fotógrafa argentina Irina Werning, en colaboración con el Centro Pulitzer, para graficar las estrategias con las que los argentinos intentamos combatir la inflación.

 

Pluriempleo u horas extras

El ritmo al que avanza la suba de precios es tan acelerado que es imposible que los aumentos de salario que reciben los argentinos (si es que los reciben) los equiparen. Por eso, hay que trabajar más. Como Romina, una paseadora de perros de Buenos Aires, que tuvo que sumar dos perros más al grupo para poder conservar sus ingresos. “Romina me dijo que no podía subir el precio del servicio al mismo ritmo que la inflación porque perdía clientes, algo que pasa con muchos servicios”, comenta la fotógrafa.

Malabares para que un negocio sea rentable

Quienes están al frente de un comercio tienen que hacer malabares para que el negocio les resulte rentable. Los insumos, los servicios y los salarios de los empleados aumentan permanentemente, por lo que los propietarios de bares y restaurantes tienen que estar constantemente pensando en estrategias para combatir la inflación.

 

Sin precio

En la Argentina, estamos acostumbrados a que los precios se incrementen de un día para el otro, en especial cuando se dan devaluaciones bruscas, como la que sucedió en julio con la renuncia del ministro de Economía Martín Guzmán. Por eso, los comerciantes utilizan sistemas que permitan una actualización rápida, como los pizarrones. 

 

Un dólar, un peso; un dólar, 335 pesos

Una imagen realmente vale más que mil palabras. Sabemos cuántos pesos equivalen a un dólar, pero verlo representado tan gráficamente pone la piel de gallina. En la foto, se muestra la equivalencia entre la moneda estadounidense y la argentina en 2001, frente a la que tienen en 2022. “Se generó mucho rechazo hacia los noventa porque tuvimos una crisis terrible, pero, por otro lado, ¿quién no extraña la estabilidad?”, reflexiona la fotógrafa.

 

Sindicatos poderosos

Los sindicatos tienen en la Argentina una fuerza que no se da en otros países, especialmente, al momento de negociar los aumentos de salarios: las benditas paritarias. En la imagen está Lara, que es vendedora de una tienda de artículos de maquillaje y delegada gremial, posando con su salario en efectivo. La economía informal y la desconfianza que tienen las personas hacia los bancos, luego del corralito de 2001, hace que los billetes sean utilizados mucho más que en otros sitios, donde los métodos de pago digital ganan cada vez más espacio. 

Estoqueo

Todos los argentinos sabemos de qué hablamos cuando hablamos de estoqueo. Se trata de comprar el máximo número posible de productos no perecederos cuando vemos una promoción y guardarlos. De esta manera, hemos pagado un precio que no existirá de aquí a unos meses. En la imagen se ve a Sara, una amiga de Werning, posando junto a ocho potes de shampoo. “Tengo champú suficiente para un año y medio, pero todo lo que no tiene fecha de caducidad lo estoqueo. Vivo buscando descuentos todo el tiempo”, le dijo Sara.

Desabastecimiento

“Con la inflación sos más pobre, pero estás desaforadamente tratando de consumir más para ahorrar”, comenta Werning sobre esta fotografía, en la que se ve una góndola de supermercado vacía. El desabastecimiento es moneda corriente en la Argentina, en especial cuando los supermercados lanzan promociones sobre algunos productos o en el caso de los ítems incluidos dentro de Precios Cuidados. Es común ver por los pasillos carteles que limitan la cantidad de unidades de un mismo producto que se puede llevar por familia.

 

“Le dan a la maquinita”

En la última foto se ve una máquina de imprimir billetes de la Casa de la Moneda de Argentina. Esa es, precisamente, “la maquinita” a la que “le dan” para financiar al país, ya que el acceso a créditos internacionales es cada vez más difícil. Se emiten más billetes y, lógicamente, la inflación se dispara.


Imágenes: Infobae

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