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Cinco preguntas para conocerte a vos mismo

Si responden con sinceridad, van a poder trazar un mapa de sus almas.
Así somos
22 marzo, 2019

El otro día, navegando por Internet, me encontré con un artículo que me llamó la atención y pensé “lo voy a compartir con los lectores de Ser Argentino”. Lo que planteaba es que en momentos de crisis vitales es muy productivo parar la moto un segundo y, en soledad, hacerse algunas preguntas. Es importante estar solos para poder ser completamente sinceros y responder desde lo más profundo de nuestra consciencia.

También se recomienda escribir las respuestas, no solo porque de esa manera estamos obligados a responder más “en serio” y pensar un poco más en lo que queremos decir (a veces, obligarse a decir un pensamiento en voz alta ayuda a terminar de darle forma a ese pensamiento), sino también porque podremos consultar las respuestas en un futuro y tener un mapa de nuestra alma y de su evolución.

Basta de prólogo, empecemos con las preguntas. ¿Tienen papel y lápiz? Empecemos:

1) Supongamos que no tuvieras la información exacta de tu fecha de nacimiento. ¿Cuántos años creerías que tenés?

En algunos casos la edad espiritual y la física coinciden, pero en muchos no. ¿Nunca te cruzaste con una anciana súper vital, que tenía más ganas y más energías que sus nietos? ¿Y con un joven al que pareciera que todo le cuesta y le pesa? Vos, ¿en qué grupo estarías? ¿Cuántos años te das? ¡No mientas!

2) ¿Preferís arrepentirte de algo que hiciste y salió mal o de algo que no te animaste a hacer?

No siempre encontramos el coraje necesario para animarnos a hacer lo que queremos hacer. ¿Y vos? ¿Qué preferís? ¿Hacer algo mal pero haberlo hecho o no correr el riesgo de equivocarte pero estar siempre en el mismo lugar?

3) ¿Con qué criterio elegimos a qué le dedicamos el tiempo?

Todos los días hacemos muchísimas cosas que no nos gustan ni nos producen ninguna satisfacción y, por el contrario, le dedicamos muy poco a tiempo a lo que sí nos gusta. ¿Por qué actuamos como si estuviéramos convencidos de que vamos a vivir mil años?

4) ¿Decimos mucho y hacemos poco?

Perro que ladra no muerde. Tengo la teoría, cada vez más confirmada, que quien dice cien veces que va a hacer algo lo más probablees que no lo haga. “Voy a dejar de fumar”: si lo dice más de cinco veces en un mes, está usando el lenguaje como mecanismo para “convencerse” de que ya lo hizo (y no hacerlo nunca).

5) Supongamos que todos los oficios y trabajos pagaran el mismo sueldo: ¿cuál te produciría más felicidad?

El trabajo no solo nos consume una parte importante de nuestro tiempo sino que influye muchísimo en la composición de la imagen que tenemos de nosotros mismos: a lo que nos dedicamos nos “constituye”. Por eso es tan importante elegirlo con cuidado.

Hipólito Azema nació en Buenos Aires, en los comienzos de la década del 80. No se sabe desde cuándo, porque esas cosas son difíciles de determinar, le gusta contar historias, pero más le gusta que se las cuenten: quizás por eso transitó los inefables pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Una vez escuchó que donde existe una necesidad nace un derecho y se lo creyó.

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