clima-header

Buenos Aires - - Lunes 23 De Mayo

Home Gente Arte y Literatura Juan Gelman. El poema no pide comer: come

Juan Gelman. El poema no pide comer: come

Poeta y periodista que transformó el dolor y la denuncia, colectiva e individual, en un arma lírica, popular, sin sentimentalismo ni panfleto. Un luchador del “morir y nacer/como un martillo”

Arte y Literatura
Juan Gelman

“Esa mujer se parecía a la palabra nunca” arranca uno de los más conocidos poemas de Juan Gelman, “Gotán”. Una metafísica cotidiana es su poesía, de epifanías íntimas, un mundo de cosas pequeñas que hunden sus palabras en la gente común. Y las hace delirar. Poeta porteño, hombre comprometido con su tiempo y sus ideales, Gelman desplegó un extensa obra repartida en poesía, prosa, periodismo y composición musical, testimonio de las luchas de los pueblos latinoamericanos recientes. “Ni a irse ni a quedarse/a resistir,/aunque es seguro/que habrá más penas y olvido”, en “Mi Buenos Aires querido”, toda su producción enraíza en eso que observaba Julio Cortázar, un poema que deja ser comunicación para ser contacto, que puede preguntarse con dolor si “¿metieron / preso al maravilloso pájaro de la belleza precisamente en mi país?” o “¿qué país sangrás/ para que sangre carnemente?/¿por dónde andás/tristísimo de tibio?”; pero que puede ser celebrar la vida también, “Esa luz tiene horizontes que ninguno ve,/ como fulgor en un borde casual del viaje”, y esperanzado cantar, “obligaremos al futuro / a volver otra vez”.

Juan Gelman

“La vida es acto que conoce y cada acto, introducción al otro no saber”, en “El Pacto”, sintetiza el sendero vital de Juan Gelman, que fue variando desde una poesía realista de multitudes, a otra más de intimidades, a la largo de más de treinta publicaciones. Gelman fue el tercer hijo de inmigrantes ucranianos,  nacido en el barrio de Villa Crespo, actual avenida Scalabrini Ortiz al 300, el 3 de mayo de 1930. Aprende a leer a los tres años y, por escuchar los versos de Pushkin en ruso de un hermano, comienza la pasión por los versos que lo acompañará por siempre. También acrecentada por conquistar con nueve años a la niña Ana, destinataria de sus primeras líneas, “Al amor, sueño eterno y poderoso” Estudia en el Nacional Buenos Aires y cursa las materias universitarias de química, que dejaría inconclusa luego de volcarse al periodismo y la literatura. En 1956 se publica “Violín y otras cuestiones”, su debut en la editorial de Manuel Gleizer, con prólogo de uno de sus maestros, Raúl González Tuñón, y con el auspicio del grupo “El pan duro” –homenaje a González Tuñón- de jóvenes artistas de la Federación Juvenil Comunista, donde participaba activamente Gelman junto a Juana Bignozzi, Andrés Rivera, el sociólogo Juan Carlos Portantiero, entre otros. Aquella primera etapa de Gelman estaría marcada fuertemente por la militancia partidaria, de la que se alejaría a fines de los sesenta para sumarse a las organizaciones guerrilleras peronistas, y las numerosas detenciones denunciando precursor violaciones a los derechos humanos. “Tal vez el mundo cabe en la cocina/donde hablamos del hijo”, una línea que ejemplifica sus primeras tentativas líricas, poesía social del hombre de la calle, que tendrá su pico en “Gotán” (1962), antes que las posturas políticas, anticipadas en “Sí Cuba” presente en el mismo poemario, amplíen las proyecciones políticas de lo íntimo sobre la convulsionada realidad de principios de los setenta.   

Gelman

“Me gustaría que mi poesía fuera cada vez más honda”

“La única manera de comunicarse con la gente, es vivir con ella” repetía el autor que era una contraseña cultural de los jóvenes con la aparición de “Cólera buey” (1971), una recopilación de la poesía de los últimos sesenta, donde no solamente crecen las referencias políticas concretas, como su célebre poema dedicado al Che Guevara, sino que retrata cabalmente la politización de la sociedad argentina,  en sus más profundos sentidos y vivencias, “y tu cuerpo era el único país donde me derrotaban” Sentimiento sin romanticismo, emoción sin melancolía, serán las marcas del argentino Gelman según Mario Benedetti; el escritor uruguayo cercano al boom –menor- de la Nueva Poesía Latinoamericana de los sesenta, en compañía de Nicanor Parra de Chile o Ernesto Cardenal de Nicaragua. “Si me preguntás si me quiero comunicar te contesto que sí; sí me preguntás si estoy dispuesto a sacrificar algo para comunicarme, te digo que también. Pero lo que estoy dispuesto a sacrificar para esa comunicación no es una cuestión poética, sino cuestión de vida…me gustaría que mi poesía fuera cada vez más honda en cuanto a reflejar la realidad, y lo maravilloso que la realidad tiene”, confiaba a Benedetti en una nota de 1971. Continuaba en tanto su carrera de periodistas, tan importante para entender su trabajo como la poesía, el “vivir con la gente”, en la revista Panorama,  el diario La Opinión y en la redacción de la revista Crisis y del diario Noticias; pasión por el contacto diario que siguió hasta semanas antes de fallecer en el diario Página/12. A mediados de los setenta aparecerían sus preguntas en versos como huellas de estilo, “¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo/¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno/¿y si Dios moviera los pechos dulcemente? dijo”, en “Preguntas” (1973), que de un tono retórico cada vez más adquieren fuerza desgarradora, “¿por qué hay tantos hombres y tantas mujeres tristes en el país”, en “Cambios”.

Juan Gelman

Cuando acontece el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 el poeta se hallaba como responsable de prensa de la organización armada peronista Montoneros en Roma. Al poco tiempo, el 24 de agosto de 1976, fuerzas militares secuestraron a sus hijos Nora Eva (20) y Marcelo Ariel (19), junto a su nuera María Claudia Irureta Goyena (19), quien estaba embarazada de siete meses. Luego de un largo, costoso y penoso proceso, que incluyó peleas internacionales con los presidentes Carlos Menem de Argentina y Julio María Sanguinetti del Uruguay, pudo recuperar en Montevideo a su nieta secuestrada, hoy María Macarena Gelman García, en los dos mil. Significativamente en el último número de la revista Crisis en abril de 1976, con varios de sus colaboradores detenidos-desaparecidos, aparecía de Gelman, “la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando la noche/él tomó el endecasílabo y con mano hábil lo abrió en dos cargando/de un lado más belleza y más belleza del otro”. Gelman continuó luchando en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México, siguió escribiendo incansable, como un “viudo de patria, huérfano de hijo, este solo de sus compañeros sigue alentando por sobre las páginas como un indeclinable soplo del dolor calcinante, de ternura y de soledad y de tristeza, repitiéndose, balbuceando a veces, consumando, otras versos de belleza suma, llenando de sí líneas de otros, cosas del tango, perdiendo el respeto a la sintaxis, a las concordancias, a las desinencias, a lo que sea, para que los versos digan lo que quieren decir”, en expresiones de la poeta uruguaya Ida Vilariño. Panorama que delinea el universo próximo de Gelman a  partir de los ochenta, el señalamiento sin descanso de los injusticias, y, en especial, los crímenes contra la Humanidad, de aquí y de allá, “arden los huesos con tristeza/yo me llamo tristeza” –“Nota XVIII”-

“Fue para extrañarme de algo que me estaba ocurriendo…mi poesía se estaba volviendo muy íntima…y me produjo un ahogo; yo me sentía mal. Hasta que un día inventé a un inglés…seguí hablando de mí, hasta conseguí hablar de yo, pero ya no de  mí, sino también de otras cosas”, justificaba Gelman la aparición de sus heterónimos, desde Sidney West a Julio Greco, que le permitieron ironizar sobre las duras condiciones del desarraigo o las ausencias, o lanzarse a gozar la vida, “¡adelante!/¡universo!/¡faltaba más!/…¡sería bueno/que saquemos del patio las desgracias vacías!/¡saquen las manos del olvido!/…y por último la grande, convaleciente admiración: ¡o mi país! ¡furioso! ¡triste! ¡fusilado! ¡bello!”, en “Anunciaciones” de 1988, año que regresa al país pero decide radicarse en México.

 

Valer la pena

“¿Entraste tanto en tu desaparecer?/¿volvés al desamparo de mí?/… ¿Así viaja el amor/de ser antes de ser?” en “Carta a mi madre” (1989), un angustiado homenaje a su mamá que falleció con Gelman en el exilio obligado, y que se publica en un periodo donde  el poeta obtiene premios internacionales como  el Juan Rulfo, el Neruda, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Cervantes, éste en 2007. “Gelman duda de la poesía, se afirma en la poesía, se niega a lo tajante, se desliza entre los orificios de lo categórico, se evade de las conclusiones porque se oponen al eterno retorno de los comienzos, cree en los rebeldes –el gran símbolo: su amigo, el escritor, el combatiente, el asesinado -Francisco- Paco Urondo– y en la poesía que trasciende los mensajes, y por eso describe la poesía de siempre y la que se escribe en este instante: El poema no pide comer: come/ los pobres platos/ que gente sin vergüenza o pudor/le sirve en medio de la noche”, reflexionaba el ensayista mexicano Carlos Monsiváis, extraídos los versos en “Valer la pena”, un libro editado en 2001 que rescata la frase del poeta y periodista Urondo, y celebra el reencuentro con su nieta María Macarena, “Podrán imaginarse lo que significa esto para cualquier ser humano. Yo mismo puedo sentirlo; soy abuelo”, expresaba Gelman en aquel momento.

Juan Gelman Premio Cervantes

Alternando con más ediciones en prosa, “Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos” (1997), realizado con Mara La Madrid, “Un libro que fue ofrenda de muertos para otros muertos desde nuestros hijos muertos”, en el prólogo de estos duros testimonios de los horrores de la dictadura, Gelman continúa publicando desde “País que fue será” (2004) a “El emperrado corazón amora” (2011), poesía que apunta a la “reconciliación y a reconstruir”, “aunque hay períodos de la historia, como el que atravesamos, donde las expectativas de cambio retroceden a zonas pantanosas. Pero la misma historia demuestra que hay flujos y reflujos y que la expectativa vuelve. Todo esto tiene que ver con la utopía. La utopía jamás se cumple, fracasa, pero deja una renovación y la idea imperiosa de retomarla”, decía a Vicente Muleiro del diario Clarín a propósito de “Mundar” (2007).

“Mire, le voy a contar algo que está en el origen del libro. Entre los culpables del asesinato de mi hijo había un general que fue condenado a prisión perpetua. Cuando dictaron la sentencia algunos jóvenes que ni siquiera habían vivido la dictadura saltaban de alegría. Pero yo no sentí nada. Ni odio, ni alegría ni nada. Y me pregunté por qué y eso me llevó a escribir, para explicarme qué había pasado, aunque, como todos los libros, empezó de una manera y siguió por otra. Quité los textos iniciales, porque eran testimoniales y eso es periodismo. Pero surgió el tono poético necesario para escribir un resumen de lo que sé, o creo que sé, de los 35 años que pasaron desde la muerte de mi hijo”, refería el poeta a Bernardo Marín del diario español El País sobre la última publicación en vida, la poesía en prosa de “Hoy” (2013). Juan Gelman fallecería en México el 14 de enero de 2014, decretando el gobierno argentino tres días de duelo nacional, en medio de una impactante cantidad de salutaciones del mundo de las letras universal. Gelman, que buscó la Verdad en los pequeños hechos cotidianos, aunque sangre, falleció encontrando el cadáver de su hijo en 1989, en un tanque de grasa lleno de cemento en San Fernando, pero aún resta el de su nuera, madre de María Macarena. “Su claro delirio/con los ojos abierto/canta/incompletamente”.

 

Fuentes: Gelman, J. Poesía reunida. Buenos Aires: Seix Barral. 2012; Benedetti, M. Gelman hace delirar a las palabras  en El ejercicio del criterio. Buenos Aires: Seix Barral. 1995; Bellesi, D. La pequeña voz del mundo. Buenos Aires. Taurus. 2011; Monsiváis, C. Juan Gelman: ¿Y si dios dejara de preguntar? en Palabra calcinada. Veinte ensayos críticos sobre Juan Gelman. Buenos Aires: UNSAM Edita. 2016.  

Imágenes: Ministerio de Cultura

Fecha de Publicación: 03/05/2022

Compartir
Califica este artículo
5.00/5

Te sugerimos continuar leyendo las siguientes notas:

guitarra La mejor cópula de músicos y poetas
Niña-poeta Niña poeta: con 11 años presentó su libro

Temas

cat1-artículos

¡Escribí! Notas de Lector

Ir a la sección

Comentarios


No hay comentarios

Dejar comentarios


Comentarios

Arte y Literatura
TyPEO Editoriales en TyPEO. “A la crisis nosotros respondemos con la organización”

Plato fuerte de la última Feria del Libro 2022, las editoriales independientes agrupadas marcan las...

Arte y Literatura
Filba 2022 Filba Nacional Mar del Plata. Una voz amiga

La Feliz recibe a escritores y público en el retorno presencial de Filba Nacional, del 26 al 28 de m...

Buenos Aires
Parque Chacabuco Historia de los barrios porteños. Parque Chacabuco, la chispa verde

Orígenes que funden jesuitas y polvorines, esta barriada de clase media late bajo las sombras de año...

Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Pompeya Historia de los barrios porteños. Pompeya, paredón y más que después

Barriada populosa íntimamente ligada a los acontecimientos que hicieron la ciudad, Pompeya creció co...

fm-barcelona

Artículos


Quiero estar al día

Suscribite a nuestro newsletter y recibí las últimas novedades