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Gyula Kosice. El Hombre del Bicentenario

Artista fundamental de la única vanguardia latinoamericana de repercusión internacional, las ciudades hidroespaciales de Kosice son la promesa del arte por un futuro mejor.

Arte y Literatura
Gyula Kosice

“Pero mi trabajo no es estático, como en el universo no hay nada que sea absolutamente estático”, explicaba en 2003 el artista Gyula Kosice, un fuera de serie, artista esencial en el entramado rioplatense de arte concreto y abstracto, resumidos en su seminal Arte Madí, y precursor de las exploraciones cinéticas y lumínicas de las generaciones venideras, “Un día se me ocurre hacer una pintura Madí, otro día una pintura cinética, con luz, agua y movimiento, o inventar máquinas como Irvé, para enviar volúmenes reales al espacio”, comentaba con la vitalidad de un artista cachorro, superando los setenta años, en esa charla en la Fundación Proa. Aún faltaban diez años para un chapeau final en París, con una sala a su nombre en el Centro Pompidou desde 2013, en la misma ciudad que en 1948 daría el espaldarazo a un movimiento mundial que se gestó con el taumaturgo Kosice entre los cafetines y los talleres porteños, y que tuvo continuidad en Julio Le Parc o Sergio Avello, sólo por nombrar dos Neo-Madí. “No todo el mundo sabe los verdaderos orígenes de la vanguardia”, recalcaba desafiante Kósice, en una producción original suya que aguijonea cualquier época y moda, “negación de toda melancolía”,  e imagina verdaderas ciudades amigables, sin metros lineales de cemento y manchas verdes, “una utopía lo es, hasta que deja de serlo”

Gyula Kosice

“Yo tuve la influencia de Leonardo Da Vinci y de chico le copiaba sus dibujos”, recordaba Gyula, venido al mundo como Ferdinand Falk o Fallik,  en Košice, Checoslovaquia, el 26 de abril de 1924. A los cuatro años se establecerían los Falk en Buenos Aires, en el Abasto -a unas cuadras del actual Museo Kosice de la calle Humahuaca al 4600-, y a los pocos años,  fallecen casi simultáneamente madre y padre, dejando a tres hermanos huérfanos. Acogidos por un tío, en realidad un paisano, éste sería el que abriría el mundo del joven Gyula, con literatura e ideas de izquierda. Un artista adolescente escribe poesías, algo que no dejaría hasta su muerte, siendo “Golsé-sé” (1952) el primer libro de Kosice, una antología iniciada en los cuarenta. Empieza estudios expresivos en la Escuela Manuel Belgrano y se interesa por el arte experimental, recibiendo las primeras influencias de Kandinsky, Malevich y el artista uruguayo Rhod Rothfuss, introductor del marco irregular en la escena local. Junto a Kosice y Rothfuss se suman Edgar Bayley, Carmelo Arden Quin y Tomás Maldonado, fundando la señera Arturo (1944), revista de pensamiento y acción, “El hombre no ha de terminar en la Tierra. El arte abstracto, englobado como relación de un todo, asegurará la armonía de lo polidemensional, sin necesidades de adaptaciones psíquicas”, enfrentando así en aquel tiempo el incipiente surrealismo vernáculo, pero además, barriendo con la escuela figurativa, que seguía siendo el Norte del arte argentino. Aunque tuvo el movimiento Concreto-Invención el apoyo de cierto grupo de críticos, en general sufrió la indiferencia del medio, aumentada por la persecución política del peronismo a estos artistas cercanos a los partidos socialista y comunista.

Pero no por nada eligen Arturo de nombre de la revista, una de las veinte estrellas más brillantes del Universo. De 1944 es la primera obra de arte latinoamericana cinético, la escultura interactiva de Kosice, Röyi. En Europa ubican a Kosice en la historia grande del arte en compañía de los precursores del cinetismo, Calder y Tinguely.

Gyula-Kosice

“Madí INVENTA Y CREA”

Se sucedería una década de largo impacto en la producción de Kosice, y posterior inserción en los circuitos extranjeros. En 1945 expone dentro del grupo Arte Concreto – Invención en las casas del sicólogo Enrique Pichón Riviere, “nos mandaban al loquero, así que expusimos en la casa de uno”, se reía Kósice; y la fotógrafa Grete Stern, quien completaría la formación del artista veinteañero con las enseñanzas de la Bauhaus alemana. Discusiones internas separan el colectivo, centradas en cuestiones ideológicas respecto al fenómeno del peronismo, y Kosice instituye el Movimiento Arte Madí (1946). Autor asimismo del Manifiesto Madí, “Para el madismo, la invención es un “método” interno, superable, y la creación una totalidad incambiable. Madí, por lo tanto, INVENTA Y CREA”. Madí proviene del grito libertario “Madrí, Madrí, no pasarán”, diría Kosice, de los republicanos españoles. Al año siguiente realiza la primera muestra totalmente no figurativa en Latinoamérica, en Galerías Pacífico, y en 1948, la aclamada exhibición de los Madí en París, Réalités Nouvelles. Serían de la partida Arden Quin, Martín Blaszko, Valdo Wellington y Diyi Laañ -su compañera artista-. Kosice ya experimentaba con neón y anticipaba sus investigaciones de agua, luz, movimiento, con “Una gota de agua acunada a toda velocidad” (1948), la primera obra hidrocinética en el mundo.

“Nuestro propósito es que Madí, llegado a adulto, tenga el poder suficiente de disolver la política en arte”, sostenía Kosice en 1956 -reproducido en el Catálogo de “Kosice 1924-2016”, Museo Nacional de Bellas Artes-, a la vuelta de representar a la Argentina en la Bienal de Venecia. Hacia fines de los 50 establece lazos con los artistas concretos brasileños y vive y expone en París y Londres, contactándose con Duchamp, Le Corbusier, Max Bill y Antoine Pevsner.   En la década siguiente, trabajando en las principales capitales, el artista intensifica sus indagaciones con el agua, “a lo largo de los años hice distintas maquetas para los habitantes hidroespaciales, con lugares diferenciados para vivir. El hombre va a conquistar ese mundo multidimensional porque a la tecnología no la para nadie, pero – y sobre todo- a la cultura y al arte, tampoco”, refería en los dos mil Gyula. Un corolario de sus abordajes innovadores en urbanismo y sociología aparecería en la maqueta completa de la “Ciudad Hidroespacial” (1971), expuesta en la Galería Bonino. Lamentablemente se perdió un hidromural de 16 metros de altura, “Iguazú móvil” (1965), suerte de anticipo visionario de esta etapa,  con las obras que transformaron la Galería del Este, junto al Instituto Di Tella, también olvidado, en los insípidos locales de la actualidad, en la calle Florida.

Gyula Kosice

Siguió publicando en los setenta artículos teóricos y poesías en revistas, mantuvo una publicación Madí por ejemplo, y así Kosice  edita finalmente 18 libros a lo largo de su vida, que expanden reflexiones y obras; sin perder el artista un atalaya incandescente por un arte nuevo ligado al espacio público. Surgen de este modo en 1982 “Faro de la Cultura”, por el Centenario de La Plata, de sus primeras esculturas monumentales; que se sumaría luego a “Monumento Democracia” (1999), en avenida 9 de Julio y Marcelo T. de Alvear, en Buenos Aires; y “Tríada” (2000), en la Fuente del Milenio, avenida San Martín y Sáenz Peña, Junín; de las tantas que Kosice desperdigó en el mundo.   

El cambio del milenio hallan a Kosice en la plena actividad, investigando los cruces entre arte y tecnología, en el grupo interdisciplinario TEVAT (Tiempo, Espacio, Vida, Arte, Tecnología) junto al semiólogo José García Mayoraz y el artista digital, Ladislao P. Gyori. Además puede resguardar, y compartir, su inmenso legado en obras, talleres y biblioteca, en un museo propio, abierto en 2005;  principalmente sostenido en las crecientes adquisiciones de sus piezas que realizan los mayores museos norteamericanos y españoles, más coleccionistas privados internacionales. En Argentina, en la revalorización de críticos jóvenes como Rafael Cippolini, Kosice continúa ampliando horizontes en el arte digital, arte performático y nuevos medios. A los pocos meses de estrenar el documental autobiográfico “Kosice hidroespacial” (2016. Gabriel Saie), y que completa su necesarísima “Autobiografía” (2010.Editorial Asunto Impreso), Gyula Kosice fallece en Buenos Aires, el 25 de mayo de 2016. “Creo firmemente que el artista es el desvelado barómetro de la polución moral de nuestra cultura”, afirmaba Gyula, que no solamente pronosticaba, sino que creaba revolucionarios ambientes de rostros humanos para nosotros, los Hombres del Bicentenario.

Gyula-Kosice

Dice Gyula Kosice

“Va a llegar un día en este planeta donde no existan los límites geográficos, donde se vertebren el idioma y lenguaje con la nacionalidad ¿Por qué no repartir los bienes del universo más equitativamente? Es una pregunta, pero creo en eso. ¿Además, cómo es posible que no podamos aprender de las culturas antiguas que conocemos? Si acabamos con el hambre, con la sed, con las enfermedades, entonces habría más equidad. Tengo la esperanza que eso suceda…Tengo la esperanza de que un hábitat de la Ciudad Hidroespacial descienda y aterrice en una playa de arena blanca frente al mar”, en Conferencias Arte Abstracto Argentino. Buenos Aires: Fundación PROA. 2007

Gyula-Kosice

Dicen de Gyula Kosice

“Desde los años cuarenta hasta hoy, su programa operativo apunta a un mejoramiento de las condiciones de vida. Atento a las necesidades demográficas de la Humanidad, propone crear nuevos espacios habitacionales; concretamente afirma la importancia de una ciudad hidroespacial habitada por ciudadanos hidroespaciales. En “El manifiesto de la Ciudad Hidroespacial” (1971) Kosice cuestiona la arquitectura moderna o funcional, “el departamento o celdilla para habitar que una sociedad nos impone con su economía compulsiva”…Kosice proyecta la construcción de un hábitat móvil y nómade suspendido en el espacio. Distintas formas artísticas ingresarían para enriquecer la vida cotidiana. Habría también espacios “para decidir la ensoñación y la soñación enfática de la irrealidad”, un “lugar de pasos perdidos y ausencias que se reciclan”, un “lugar de ternura”, y hasta “una plataforma argentina de la amistad y la gauchada”…en la Ciudad Hidroespacial se estremezclan las nuevas tecnologías, el arte, la ciencia y la filosofía” en Oliveras, E. Arte cinético y neocinético. Hitos y manifestaciones en el siglo XXI. Buenos Aires: Paidós. 2010.

 

Imágenes: Kosice.com.ar

Fecha de Publicación: 26/04/2022

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