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El Octavo Bar. Nuevo espacio de arte en Buenos Aires

Con la curaduría del artista Horacio Spinetto, en el primer piso del palermitano El Octavo Bar se presenta una nueva saga de arte y sabores con “Técnica Mixta” de Diego Barovero. Entrevista con el artista cachorro.

Los bares de Buenos Aires tienen ese no se qué. Entre sus paredes, además de acunar la filosofía mistonga que hace la ciudad, pasó y se colgó mucho arte. Los dorados salones de té de la Bon Marché en Florida a las tertulias de la Peña del Tortoni, en los cuales Quinquela pintando su aldea, pintaba un mundo, pasando por el Bar Moderno que, entre cortados eternos sin pagar, calentaba a los naufragos artistas del Di Tella. Más acá, en los noventa, los restaurantes tomaron la posta y por la pizzería de diseño Filo de la calle Libertad colgaron sus primeras telas los artistas que explotarían en los dos mil. En este legado multicolor, El Octavo Bar de Palermo abrió hace unos meses un espacio con la curaduría del historiador urbano y artista Horacio “Pancho” Spinetto. Y Pancho, discípulo del enorme maestro Julio Barragán y con un ojo entrenado en miles de hora de docencia, seleccionó para la tercera muestra, de su Taller Pinceles y Poesía, a Diego Barovero. “Técnicas mixtas” es la primera exposición de este abogado, más conocido al frente del Instituto Nacional Yrigoyeneano, la vicerrectoría del Nacional Buenos Aires; o sus valiosos aportes a la historia, en la prensa nacional, y por medio del programa radial junto a Eduardo Lazzari, “Cazadores de Historias”, los martes por Radio Cultura.

Periodista: ¿Por qué decidió exponer esta serie en el espacio de arte de El Octavo Bar? ¿Parte de su trabajo en el Taller de Spinetto? 

Diego Barovero: La idea de la muestra es de “Pancho” Spinetto, reconocido artista plástico y querido amigo personal, que tiene a su cargo desde ahora curar exposiciones en El Octavo Bar, y otros bares y cafés  (El Gato Negro, La Poesía y El Federal). 
Desde hace un par de años estoy concurriendo a su taller de dibujo y pintura (se lleva a cabo los sábados de 11 a 13.30, en los altos del Bar La Poesia, Chile 502, San Telmo) porque siempre me gustó dibujar. Pero sentí la necesidad de recurrir a la mirada técnica de un artista, y además de acercarme al color y la pintura, a la que miraba desde la respetuosa distancia de un aficionado. La cercanía con Spinetto y otros queridos amigos artistas como Roberto Del Villano (lamentablemente fallecido), Blas Castagna, entre otros, me fue llevando hacia la exploración de la pintura y sus diferentes técnicas. 
Fundamentalmente me siento alguien que dibuja con placer y con bastante efectividad. Aplicando algunos conocimientos adquiridos en el taller, explorando el mundo de la pintura a la que conocí como coleccionista y como gestor cultural desde la Agrupación  de Gente de Arte y Letras Impulso -de La Boca-, y sobre todo en el marco de una gran interacción con el grupo que formamos el taller (con quienes nos respetamos, aprendemos y la verdad nos divertimos y lo pasamos muy bien), fui acrecentando mi producción pictórica. 

La pasión de la historia y la pintura

P: ¿Cuál sería el eje de las obras? Y observando paisajes, calles o escenas de famosos filmes, ¿existen clivajes personales o históricas?


DB: El año de la pandemia (2020), durante el período inicial de encierro y restricciones más duras, nos enfrentó a la necesidad de buscar dentro nuestro. En mi caso permitió reencontrar con el dibujo que me había acompañado desde siempre. Era casi fundamental en mí durante toda mi infancia y adolescencia. En la juventud, otras experiencias como mi vocación política militante limitó y casi anuló la dedicación a esta veta, que parecía tan constitutiva de mi personalidad. Pero reconozco que a veces sentía la necesidad, o la tentación de tomar un lápiz, una fibra o simplemente una birome, y garabatear un semblante o una pequeña escena. La cuarentena me devolvió al dibujo aunque en esos meses previos ya venía retomándolo, aunque con menos aplicación y dedicación de tiempo.
La pasión por la historia siempre estuvo presente en mi imaginario y muchas veces es desencadenante de alguna producción gráfica. De hecho tengo algunas series históricas que estuve compartiendo en redes sociales, y en el caso de mi libro “Anecdotario Yrigoyeniano”, aproveché a ilustrarlo con algunas viñetas sobre don Hipólito que es un personaje que admiro, pero además me encanta dibujar.