Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Adriana Lestido: una fotógrafa que captó la Antártida desde otro foco

Con su cámara, Adriana Lestido nos regaló imágenes de la Antártida que nos hacen repensar lo que imaginamos de ese lugar.

De la Antártida, uno tal vez tiene cierta imagen de que todo es blanco y puro, con hielo y demasiado frío, donde se realizan solo acciones concretas y científicas. Adriana Lestido cambiará ese pensamiento a partir de la publicación de Antártida negra. Los diarios; dos libros, uno de fotografías, otro con sus textos, a partir de su viaje en los meses de febrero y marzo de 2012. Casi diez años después, se sigue disfrutando y difundiendo un trabajo que documenta el lado B del gran continente blanco.

Adriana Lestido es una fotógrafa argentina nacida en Buenos Aires en 1955. Su trayectoria en fotoperiodismo es amplia y en diversos diarios de tirada nacional: La Voz, la Agencia Diarios y Noticias (DyN) y Página/12, por nombrar solo algunos, además de la exposición en galerías de diferentes puntos del mundo, incluyendo América, Europa, África y Asia.

El proyecto de la Antártida nació prácticamente de una necesidad de búsqueda interna y externa de nuevos caminos, aunque siempre documentando lo más profundo y crudo, a través del blanco y negro de sus fotografías; un retrato fotográfico del paisaje de la región polar muy distinto a lo que uno se imaginaría. El viaje se dio gracias a que se presentó a una convocatoria para una residencia de artistas promovida por el entonces Instituto Antártico de la Argentina. 

“La Antártida es nuestro desierto, es un lugar de muerte, con muy poca vida. Quería ir a un lugar así, para poder resignificar todo lo que había hecho en mi carrera, poder contar una historia de mis historias”, recuerda Lestido. Su destino original era Esperanza, una base argentina muy bien equipada, con las mejores comodidades que se puede encontrar por allí, sin embargo, tras problemas, acabaron en la base Decepción, y un poco lo sintió ahí la fotógrafa. Pero por poco tiempo.

Esta base argentina está situada sobre una zona volcánica: apenas había nieve, y el paisaje era negro, poco de blanco, un pensamiento antagónico a lo que uno se imaginaría de esta región bien al sur del planeta. Rocas de color negro infinito, lobos marinos, paisajes pedregosos texturados, huesos enormes de ballenas, fumarolas humeantes, caminatas extensas cuando el tiempo lo permitía, vista de extraños amaneceres y anocheceres y contemplar el agua, el estrecho donde se juntan los Océanos Pacífico y Atlántico. Ese era el paisaje: “Si lo que quería era estar en comunión con todos los elementos de la tierra, ese era, desde luego, el lugar'', comentó en varias oportunidades Lestido.

El trabajo en Antártida negra es uno de los más fuertes de Adriana: es una confesión que interpela a cada persona que ve las fotos; creatividad emotiva a través de la percepción de ella, no de lo que ve. Una expresión llana, sin dar vueltas, pero con una gran sensibilidad indiscutiblemente presente en cada página y en cada exposición de ella retratando la inmensidad a través de la austeridad del paisaje antártico.

Al principio fue decepcionante, aclaró la artista al mismo tiempo que agregó que “es un lugar totalmente imprevisible. Puede estar el cielo azul, despejado, y al rato taparse todo y que no se vea nada, ni a diez metros. Eso sumado a la logística militar, que lo hace más imprevisible todavía. Que sea un lugar tan extremadamente imprevisible es lo que hizo que esto fuera un aprendizaje vital enorme. La vida es así. ¡Que yo quisiera ir al blanco y me encontrara con el negro estuvo buenísimo! El cambio es permanente y el desafío, justamente, es la aceptación de ese cambio permanente. La entrega”.

Lestido comentó que este viaje y este trabajo tan arduo fue el comienzo de algo nuevo, de algo distinto y nuevos caminos. Ir hasta el fin del mundo, literal, para rumbos diferentes a lo de los últimos años, en un especie de quiebre

Recorrido fotográfico

Adriana Lestido tiene gran experiencia y trayectoria en el mundo fotográfico. Desde los 24 años se dedica a mostrar a través de sus imágenes la crudeza y sensibilidad de lo cotidiano. Uno de sus “clics” más conocidos es “Madre e hija de Plaza de Mayo” de 1982, que la hizo a la semana de entrar en el Diario La Voz: “Es la imagen fundante de todo, ahí nace todo lo que desarrollé durante más de 20 años”, además que agrega que “eso es hermoso: que haya más gente que conoce la foto que la que me conoce a mí”.

La fuerza de la madre, de la hija y el apoyo a la vez del desamparo, se transmite en cada rincón de esa espectacular imagen. También otro trabajo conocido es “La Salsera”, realizada cuando trabajaba para Página/12, mostrando un abrazo que trasciende un sentimentalismo a flor de piel.

Su trabajo también aporta desde lo catedratico,  ya que ha sido beneficiada de varias becas: en 1991 obtuvo la beca Hasselblad, en 1995 la beca Guggenheim -otorgada por primer vez en fotografía en la Argentina-, en 1997 el Premio Mother Jones y en 2009 el Gran Premio Adquisición del Salón Nacional de Fotografía, además de la publicación y exposición en diversos puntos del mundo, tanto en los ámbitos privados como públicos.

Su trayectoria sigue sumando adeptos además de nuevos rumbos pero siempre con gran despliegue artístico y de demostración de la crudeza de la naturaleza, de lo pequeño que podemos ser en la inmensidad del mundo. A través de talleres, de nuevas aventuras en lugares desérticos, poco fotografiados. Adriana Lestido ha mostrado con sutileza lo que verdaderamente es la Antártida: la magia como imagen, y su ampliación como vida y expresión humana.

Rating: 0/5.