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Una sanjuanina por el mundo

Esta sanjuanina dejó la provincia en 1978 con intenciones de volver a su provincia natal. Sin embargo, el destino tendría otras sorpresas para ella. Te contamos cuáles fueron...

Elena Blasco tenía 25 años cuando la vida la impulsó a tomar una decisión difícil. Junto a su marido y su primera hija, decidieron cruzar el charco por temas de trabajo. Antes de llegar al lugar donde hoy se encuentra, recorrió varios países y aprendió muchas cosas. Los primeros años, los anduvo con ganas de volver, hasta llegar a adaptarse completamente.

Hoy, tiene 68 años y vive en la ciudad de Colonia (Köln), en Alemania, hace 30. La sanjuanina se fue de la provincia con la esperanza de un futuro mejor. Sin embargo, desde un principio la intención del grupo familiar era volver a San Juan, luego de acomodarse económicamente. Pero pasaron cosas...

 

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida

Diversas circunstancias la llevaron a instalarse por completo en Europa. Elena es egresada de la Escuela Normal Sarmiento de San Juan. Después de culminar sus estudios secundarios conoció a un hombre de origen austriaco y se casó con él. Juntos, proyectaron un futuro y decidieron tener familia. Su marido, a pesar de sus orígenes europeos, vivía en Argentina y estudió en San Juan, donde se conocieron.

En la región de Cuyo tuvieron a su hija pequeña con deseos de crecer y hambre de triunfar. Sin embargo, eso solo podría suceder si dejaban la provincia de las semitas, el sol y el vino atrás. Así fue que emigraron a Venezuela, en busca de una estabilidad económica y crecimiento profesional. Eso ocurrió en 1978.

 

Próxima estación: Esperanza

El matrimonio viajó a Ciudad Guayana cuando su primera hija tenía dos años y Elena estaba embarazada de su segunda nena. El marido trabajaba en el grupo multinacional Techint y fue trasladado a la localidad venezolana. Esto fue el inicio de una vida de trotamundos, ya que la familia no pasaría más de dos o tres años en un mismo lugar. Luego de Venezuela, pasaría a Puerto Esperanza, en Misiones;  Veracruz, México; Buenos Aires; Linz, en Austria hasta llegar finalmente a Colonia. En el medio, estuvieron por intervalos en Valencia, España, y otros destinos, siempre por temas laborales.

 

Adaptarse para salvarse

Elena Blasco contó que no fue fácil su adaptación en Alemania porque tuvo que aprender el idioma obligada y a las apuradas, al igual que sus hijas: "Lloraba todos los días porque un nene de jardín de infantes se podía expresar y yo no”.

Sin embargo, los episodios de impotencia y dolor la harían más fuerte y quedarían finalmente en el recuerdo. La decisión que los llevó a quedarse, a pesar de la tristeza y la nostalgia, fue la gran crisis del 87. “Cuando llegué a Europa sabía que volvía. Siempre viajaba a los países sabiendo que iba a conocer, pero en Alemania fue todo diferente”, expresó la sanjuanina. 

 

Colonia del corazón

La mujer contó que ahora, luego de tanto camino recorrido, ama Colonia porque es una “ciudad medio latina”. Además, conoce a dos sanjuaninas que viven allí también. La localidad donde reside tiene una buena industria, sobre todo automotriz. También contó que existe una gran industria con respecto a la cultura y el espectáculo y, por eso, hay importantes ferias internacionales.

Lo que más destacó Blasco fue el carnaval de Colonia, que es muy conocido en todo el país. Elena cuenta que en Alemania tildan a los colonos de “vagos” porque les gusta mucho festejar. Sin embargo, todos se suman cuando es época de carnaval. Además, la sanjuanina reveló su opinión sobre la cultura alemana. Contó que el país no es tan recto como parece desde afuera. Y reflexiona que esto puede ser a causa de la globalización, que hizo que cambiara la cultura y las costumbres en general.

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