Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Un entrerriano que desmitifica el sueño de vivir afuera de Argentina

Ignacio Kesselman dejó Argentina junto a su novia el año pasado. Sin embargo, está cansado de escuchar que todo es mejor en el exterior.

Tiene 32 años y es diseñador de Imagen y Sonido. Nacho nació en la localidad entrerriana de Basavilbaso, pero hace cuatro años se enamoró en Buenos Aires. Allí, conoció a Sofía Kunath Walsh, una arquitecta oriunda de Los Polvorines y con quien formó pareja en Capital Federal. Ambos definen su conexión como un flechazo. A fines de 2019, cansados de la rutina, decidieron dejar la ciudad y salir en busca de mejores alternativas. Si bien al principio la idea era mudarse al interior del país, se les presentó una oportunidad que no quisieron dejar pasar. Aunque esta los situaba muy lejos de Argentina. La vida los llevó a Madrid, desde donde observan cómo miles de argentinos despotrican contra la tierra que ellos tanto aman.

Cambio de planes inesperados

Inicialmente, planeaban instalarse en alguna ciudad más tranquila de Entre Ríos, como Concepción del Uruguay o Gualeguaychú. Aunque no lo tenían del todo decidido. No obstante, Ignacio había invertido sus ahorros en equipos audiovisuales y estaba ganando contactos con gente de la zona. Mientras que Sofía se había comunicado con algunas constructoras locales para ver si tenía chances de conseguir trabajo. En medio de toda la búsqueda, ella aplicó a una beca para estudiar Escenografía y Arquitectura Efímera en Madrid. Y se la otorgaron, por lo que le cubrían un 50% y tenía que llegar en 20 días. La elección era difícil, pero terminaron inclinándose por dejar el país.

Las cosas se dieron de manera tan repentina que apenas tuvieron tiempo para programar el viaje. Sofía tenía ciudadanía alemana y estuvieron muy cerca de hacer la unión de hecho en Argentina. La finalidad era que se le posibilite al entrerriano realizar el trámite de "Familiar de residente comunitario". Finalmente, las fechas los corrieron y tuvieron que hacer las cosas desde allá, que no es lo más recomendable a su parecer. Entonces, él llegó a España en agosto de 2019 y ella en septiembre. Pese a que ya habían estado en Europa de vacaciones, la experiencia en Madrid les chocó.

En el otro continente se estila a compartir la casa con otras personas, algo que no les agrada mucho. Es que las habitaciones son pequeñas y es duro convivir con desconocidos. Actualmente, la pareja comparte una casa de cuatro habitaciones, de las cuales dos están vacías. En total, pagan 400 euros más los gastos de supermercado. Ellos afirman que en un futuro les gustaría mudarse al interior de Madrid. Su anhelo es recuperar la calidad de vida que tenían en Argentina.

No todo es lo que parece

Tanto Ignacio como Sofía se recibieron en la Universidad de Buenos Aires (UBA). El entrerriano se desempeñó como camarógrafo en Canal 9. También, trabajó generando contenido para la página web del Ministerio de Justicia y Seguridad. Sumado a esto, tiene un Máster de Creatividad Publicitaria. Los dos afirman que las búsquedas laborales en Madrid sobraban antes de la pandemia. Inclusive, la joven llegó a tener tres entrevistas por semana. Pero muchas empresas declinaron de contratarla por su escasa experiencia laboral en España y por no tener el título homologado. Actualmente, la joven de 27 años trabaja como jefa de Obra en un estudio de decoración, donde percibe un salario como becaria.

Por su lado, Ignacio tuvo una inserción más compleja en el mercado laboral por no tener los papeles al día. Buscó trabajos en diversos campos, desde conserje hasta en restaurantes. Además, aprovechó los cursos de formación gratuita para desempleados que ofrece el Estado español. Mientras tanto, ejerce la actividad freelance a través de dos plataformas e intenta generar el mayor contenido posible.

Un pensamiento que hay que derribar

Los jóvenes sostienen que la idea argentina de que en Europa el triunfo está garantizado es totalmente errónea. De hecho, afirman que allí hay que ir para trabajar el doble. Paralelamente, relatan que es muy duro preparar un CV y contar con experiencia para que no te tengan en cuenta. Ellos dicen que empezar de cero es una situación difícil y que no son millonarios como algunos dentro del país creen. Resulta que, en los primeros tres meses que estuvieron en Madrid, la pareja creyó que se iba a fundir. Los cambios fueron drásticos y su estilo de vida es mucho más austero que el que tenían en nuestro suelo.

Los dos eligen no gastar sus ahorros en actividades de ocio porque él no tiene empleo fijo y Sofía tiene un sueldo de becaria. Sin embargo, si les preguntan por qué se quedan, aluden a la estabilidad madrileña. En este sentido, conservan la esperanza de que, pasada la pandemia, saldrán nuevamente más oportunidades laborales. Paralelamente, les gusta la sensación de seguridad, algo que en Buenos Aires no encontraban por la delincuencia. Todos sus afectos les dicen que los extrañan, pero que no vuelvan a Argentina. Así que resisten y apuestan a que haya un futuro mejor detrás de este tiempo.

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