Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Salió a China y no volvió

Valentín Saal es un administrador de empresas mendocino que trabaja en China. Vía Instagram nos contó la experiencia de meterse solo en una cultura distinta.

Tiene 26 años, pero hace dos que vive en China. Primero en Beijing y después en Shangai. “Estoy en China hace 2 años y medio. Viví en Beijing un año y medio, mientras estudiaba chino mandarin en la universidad de Tsinghua (catalogada como la numero 1 de China). Luego me mudé a Shanghai por una oportunidad laboral. Llevo más de 1 año acá”. Antes de esta aventura, Valentín Saal egresó de la UNCuyo con el título de Administrador de empresas. “Trabajo para una empresa española del rubro del vino en lo que es desarrollo de negocios”. Definitivamente, una vida tan ocupada y con agenda cargada le hace olvidarse del factor “soledad” ya que emprendió iniciativa totalmente solo.

Culturas diferentes

Cualquiera de nosotros comenzaría a enumerar las diferencias existentes entre orientales y occidentales. Sin embargo, Valentín lo mira desde otra perspectiva: “A mí me maravilla pensar más en las similitudes que en las diferencias culturales que encuentro acá con Argentina. Me pasó lo mismo en Corea del Sur (el país que despertó mi fascinación por Asia). En ese momento me di cuenta de que todos valoramos inmensamente lo mismo: la familia, los amigos, el trabajo, la felicidad. Nos gusta pasar tiempo con los seres queridos, juntarnos a comer o a tomar algo”, comenta el mendocino, en relación con sentimientos evidentemente inherentes a la raza humana. Pero sí destaca algunas diferencias: “Claramente hay diferencia en términos de gustos: mientras que en Argentina se nos hace agua la boca de pensar en un asado, en Corea se les hace agua la boca por bbq coreana. Los modos de vivir las culturas puede que sean distintos, pero las bases, siento que son las mismas, en China y en Argentina”.

En cuanto al idioma, Valentín confiesa que “después de haber llegado a Corea del Sur en 2016 sin hablar una palabra de coreano, y verme caminando las calles de Seúl tan cómodo como si estuviera en Argentina, me quitó (si es que en algún momento lo tuve) el miedo a lo desconocido. Llegué a Beijing sin hablar nada de chino, estudié y hoy hablo un mandarin intermedio que me permite vivir acá. Comunicarme con la gente local y trabajar en esta lengua”. Sin embargo, “Shanghai es una ciudad muy internacional, donde se podría vivir sin hablar chino. Pero, sin duda, creo que se hace una experiencia mucho más rica cuando uno se puede comunicar y entender la cultura local”.

¿Volverías a Mendoza?

“Por el momento no. Estoy aprendiendo mucho donde estoy y por ahora me concentro más en el aquí y el ahora que en planes a futuro. Hasta que la próxima aventura aparezca”, comenta Valentín, quien, definitivamente, lo tiene todo claro.

Rutina China

Empiezo el día con unos mates SIEMPRE”, así escribe la palabra, en mayúsculas. “Días de semana son de mucho trabajo, gimnasio, yoga, y algo de socialización con amigos por las noches. Tengo amigos de todos lados, muchos chinos y muchos de Japon, Rusia, Corea, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, etc. Los fines de semana me gusta explorar Shanghai, solo o con amigos, o pegar alguna escapada a la montaña o alguna ciudad china que no conozca”.

Finalmente, consultado sobre qué es lo que más extraña de Mendoza, destaca uno de nuestros productos emblema. “Un buen lomo con chimichurri. (Y a mi familia y amigos, por supuesto)”.

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