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La vida en Dubái, un oasis petrolero

De las Cataratas a uno de los lugares más ricos del mundo: así es la realidad de Carla Gil, una misionera en Dubái. Te contamos su historia.
Argentinos por el mundo
De las cataratas a una de los lugares más ricos del mundo
19 enero, 2020

Carla Gil es una misionera que dejó las Cataratas del Iguazú por las maravillas arquitectónicas y tecnológicas que construyen los petrodólares en Dubái. La misionera en Dubái es contadora y su camino en el exterior le dio la posibilidad de especializarse y alcanzar un MBA.

La cultura árabe es particular, sus raíces son muy fuertes y hay elementos de otras culturas occidentales que para ellos son inadmisibles. Esto hace que la adaptación pueda ser realmente difícil. La misionera en Dubái explica, pero también desmitifica, mucho de lo que se piensa.

Carla explica que su vida es similar a la que puede tener en otros lugares, pero hay algunas cosas que cuidar. La puntualidad en Dubái, como en casi todos los lugares menos en Argentina, es innegociable. La mujer tiene un trato distinto en esta cultura que en las occidentales. Gil cuenta que muchas veces debe cubrir sus rodillas y hombros en las reuniones, para evitar ofender a los árabes. La actividad en las redes sociales puede generar un problema y hay que ser cuidadosos. “Pueden multarte con 500.000 dirhams si publicás la foto de alguien sin consentimiento”, contó la misionera en Dubái.

Mates, celulares y familia

Carla Gil llevó su mate a unos 13 mil kilómetros de Misiones, hasta Dubái. “El mate es muy famoso aquí”, relató la contadora. En los supermercados de cultura siria se puede encontrar mate, pero ellos tienen una forma distinta de tomarlo. La joven de 32 años cuenta que, con su celular, hace todo: “Pido delivery, voy al super, compro nafta”. El camino de la misionera en Dubái no es solitario, está en pareja con un sudafricano que conoció, y se casarán muy pronto.

Cultura, estatus y realidad social

La misionera en Dubái tiene los números claros: “El mercado está saturado, pero yo tengo una buena proyección”. Los inmigrantes indios son sus principales competidores, ya que su formación en matemáticas y contabilidad es excelente. Su futuro está en la tierra de los petrodólares: va a formar su familia y su pareja también está instalada laboralmente ahí.

Estar allí le permite ver el desierto de otra forma: “Es inexplicable, lleno de paz, eterno y maravilloso”. El lugar tiene cosas increíbles: la misionera de Dubái tuvo la mejor visión saltando en paracaídas sobre la icónica “palmera”.

Carla Gil cuenta que hay una conjunción cultural muy grande, y cada nacionalidad tiene un estatus, donde los ingleses se destacan. Esto no garantiza que todo sea hermoso: Dubái tiene su lado oscuro, pero la joven no profundizo sobre eso. La misionera en Dubái hoy es una argentina más que nos abre una realidad cultural distinta alrededor del mundo.

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