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La santafesina que enamoró a un galés, parte 1

La historia de amor entre Elena y Lee está atravesada por años de espera y separación forzosa. ¿Cómo es para una argentina vivir en Gales?

Argentinos por el mundo
La santafesina que enamoró

Elena Gandolla tiene una de esas historias de vida que no se leen todos los días. Hoy esa vida la encuentra en pareja en Gales, con un británico que supo esperarla por amor. Esta santafesina nos comparte su particular experiencia en dos entregas.

Después de ensenar inglés durante seis años, la santafesina Elena Gandolla decidió probar suerte un año en el exterior. Corría 2005 y la joven no tenía más ambiciones que laburar de moza o asistente de español en algún colegio. “Me sentía un poco asfixiada en Santa Fe y necesitaba explorar el mundo. Tenía ganas de tener una aventura fuera de mi zona de confort", asegura. Si bien no tenía grandes sueños, sí había una condición: debía ser un país de habla inglesa, ya que al estudiar el profesorado nació en ella una pasión intensa hacia la cultura anglosajona. “De hecho, ¡aquí en Gales usualmente me comentan que sé más de historia británica que los británicos!”.

Después de mucho buscar, consiguió un intercambio de profesionales de la educación en Gran Bretaña. “Me iban a pagar poquísimo, pero iba a tener casa y comida, con eso me bastaba”.

Andábamos sin buscarnos…

Durante los seis meses de espera, Elena decidió prepararse para no tener sorpresas desagradables y estar lo más empapada posible sobre la vida británica. Así que, aparte de leer artículos de todo tipo, se tiró probar suerte en uno de los muchos chatrooms en internet, muy populares por esos tiempos. Ingresó en uno llamado United Kingdom, al azar. Y conoció a unas cuantas personas que le daban información sobre la vida cotidiana y sobre qué hacer y qué evitar. “Una de esas personas se llamaba Lee, mi actual pareja. Él era galés y se mostraba muy preocupado por mi idea de viajar sola por tres meses hacia lo desconocido. Es más, le parecía una decisión un poco peligrosa. ¿Y cómo vas a hacer? ¿Y si te pasa algo? ¿Y si no te adaptas?... ¡Un mala onda! Pero, luego de contarle mis planes más detalladamente, entendió que no era una aventura en el sentido más estricto de la palabra, sino una aventura organizada. A veces bromeábamos con conocernos cuando esté por allí”.

Chatearon por horas, por días y por meses. Cuando llegó el momento de partir (a un pueblito en el condado de Oxford), Elena ya sentía que se conocían muchísimo. “Aún así, dudé cuando se ofreció a ir a buscarme al aeropuerto y llevarme al colegio de pupilas donde trabajaría por tres meses. Después de consultarlo con mi grupo de amigas-hermanas (como siempre), todas estuvieron de acuerdo en que podíamos confiar en este personaje virtual. Y acepté su propuesta”.

Decisiones difíciles

Los tres meses se convirtieron en seis. Lee la visitaba todos los fines de semana. “Cuando me di cuenta, estábamos de novios, lo cual era un problema porque el colegio anunció que cerraba (¡la mala administración existe en todos los países!). En julio, debería regresar a Argentina. Intenté buscar trabajo, sin mucha suerte, y por una vuelta del destino recibí una oferta de una universidad en Minnesota (EE. UU.) a la cual había solicitado un puesto durante cuatro años, sin que me dieran más que la oportunidad de una entrevista telefónica y un gracias por participar".

La santafesina no se podía negar. Siempre había querido experimentar EE. UU., así que con el corazón roto le anunció mi decisión a Lee: se iría por dos años a St. Paul, Minnesota. “Para sorpresa mía, él se lo tomó con mucha tranquilidad y dio por hecho que la relación continuaría a la distancia, como se pueda. Yo dudaba que funcionara”.

Al finalizar sus dos años en Minnesota, a Elena se le dio la oportunidad de hacer un Máster, becada en West Virginia, EEUU, por dos años más. El galés reaccionó de la misma manera, “con ese pragmatismo británico que luego iba a conocer en profundidad”. Una vez más se decidió que la relación continuaría a la distancia, como se pueda. Él fue a EE. UU. un par de veces, y a Argentina también. Ella pasaba las navidades en Gales. Skype fue esencial en esos tiempos.

Ya con el Máster bajo el brazo, y negándose a considerar la posibilidad de hacer un doctorado (5 años más estudiando), la joven resolvió que ya tenía la suficiente experiencia como para probar suerte en Gran Bretaña.

Vas a tener que esperar a una segunda entrega para conocer cómo sigue esta historia de aventura y amor internacional.

Fecha de Publicación: 19/11/2020

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