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La euforia duradera de una comodorense por el mundo

Rocío viajó a Europa de vacaciones, pero consiguió trabajo y continúa en el viejo continente.

Rocio Behr tiene 29 años y se mudó de Comodoro Rivadavia para estudiar la carrera universitaria de Relaciones Públicas en Buenos Aires. La gran afluencia de chubutenses en la provincia y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es parte cotidiana año a año, cuando los estudiantes comienzan los cursos de ingresos y comienzan a conocer más y más chubutenses en esa jungla de cemento. El golpe de “realidades” o de sentirse intimidado también es relativamente común: “una chica de barrio” (como dirá ella misma ya que creció y se crió en Km. 3) en una ciudad tan grande; luego ya la sintió como propia, como su casa.

Nueve años después y ya con la carrera terminada, decidió disfrutar de unas merecidas vacaciones en Europa. Pero nunca hubiera imaginado que conseguiría trabajo y que, dos meses después, estaría asentada en Barcelona. La oportunidad de Rocío fue imprevisible y se “lanzó”, se sincera, ya que siempre había sentido curiosidad por vivir fuera del país, no solo de Comodoro

La peculiaridad de Rocío viviendo en la famosa ciudad se dio en un año donde el independentismo catalán estaba más presente que nunca: cabe aclarar que una ciudad de España, institucionalmente hablando está compuesta por la localidad, que está dentro de una provincia, que además está dentro de una Comunidad Autónoma, en este caso Cataluña, y, obviamente, dentro de España. Cataluña en el 2017 se vio fuertemente marcada por los choques culturales, políticos y económicos y con una elección que incluyó represión, exiliados y presos políticos de los que hoy todavía se siguen hablando y discutiendo en los partidos políticos: el idioma catalán, además, muchas veces supuso una barrera lingüística.

Pero volviendo a Rocío y a su emoción de trabajar en España para una compañía más que nada de música francesa, ella señala que “fue todo bastante surrealista, que esa adrenalina bajase me duró un año”. Pero un día, esa empresa dió finalizada sus actividad en el país europeo y ella no contaba con una red de contención, como si hubiera ocurrido en Buenos Aires o en Comodoro: “Nosotros en Argentina estamos muy acostumbrados a abrir nuestras puertas, a mostrar nuestra intimidad, enseguida te invitamos a nuestra casa. Acá es más de juntarse en el bar, el desorden queda allí, y que te abran la puerta de tu casa lleva un poco más de tiempo", señala.

Los argentinos siempre tienen un plan B y hasta un C por si algo no funciona, es algo que destaca ella y muchos extranjeros: el argentino sabe adaptarse rápido. Obviamente no es una regla pero sí una aptitud que se destaca fácilmente.

Rocío hoy vive en Madrid y tiene pensado en un futuro próximo mudarse a Alemania: confiesa que “esto de migrar, mudarse y vivir en otro país es muy personal; sirve para valorar lo que tenemos de otros ángulos” Pero también agrega que “está esa otra mirada de los otros de 'bueno, curtite si extrañás, vos te fuiste', porque te puede ir mal y no tenés una red de contención. Pasás bajones, te sentís solo, hay cosas que te perdés".

Rocío sabe y reconoce que siempre se llevó muy bien con el cambio y que tiene muy clara la relación con su familia y sus amigos, y “eso es lo más estable”. Además, entiende: que “en cuanto a donde vivo y mi desarrollo profesional, eso siempre está cambiando". Rocío Behr es una argentina más por el mundo, recorriendo, trabajando, consumiendo y disfrutando de culturas distintas pero nunca olvidando sus raíces en la localidad chubutense de Comodoro Rivadavia.

 

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