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Kalúa: helado todo el año para los españoles

Un argentino que abrió una sucursal de la heladería Kalúa en Madrid, hace 10 años, fue el primero en España en romper con la estacionalidad y mantener el negocio abierto todo el año, sumando opciones de pastelería.

Que las cosas sean de una manera no significa que no se puedan cambiar. Y a los argentinos nos encanta ir en contra de lo establecido. Hoy vamos a contarte la historia de un argentino que cambió la manera de manejar una heladería en España. 

Como en cualquier otro lugar del mundo, el consumo de helado en España se da mayormente en los meses más cálidos; los que corresponden a la primavera y el verano. De esta forma, tradicionalmente, las heladerías cerraban en este país europeo entre octubre y marzo. Hasta que llegaron los argentinos a modificar esta forma de trabajo estacional.

Pero primero comencemos por la historia de Gonzalo Ricci, cuyos comienzos poco tienen que ver con la venta de helado. Nacido en la ciudad de La Plata (Buenos Aires), en 2003 emigró a España, donde comenzó a buscar trabajo en su especialidad, que era Recursos Humanos. Además, realizó un máster en la Universidad Politécnica de Madrid. Su primer trabajo fue en una empresa familiar española, donde estuvo tres años.

Luego, su camino continuó por otros rumbos. Se pasó al rubro informático y trabajó en tiendas de productos electrónicos que pertenecían al hermano de un amigo suyo. Posteriormente, él y su amigo crearon una compañía de mantenimiento informático.

Hasta que recibió una propuesta que cambiaría para siempre su panorama laboral. Un día, se pusieron en contacto con él tres hermanos argentinos, Pablo, Antonio y Ezequiel Delfino, los fundadores de la marca de helados Kalúa en la ciudad de Málaga. 

La propuesta de los hermanos Delfino era que Gonzalo se encargara de montar la primera sucursal de Kalúa en Madrid. Y Gonzalo se embarcó en el desafío. Sin embargo, una vez al frente el negocio, se encontró con una realidad que no había revisto: durante casi la mitad del año, sus ingresos estarían frenados, porque las heladerías en Madrid cerraban durante la temporada invernal. Hacer frente a los costos fijos con este panorama se hacía cuesta arriba.

Fue así como Gonzalo se propuso cambiar este modelo de trabajo y se aventuró a algo muy novedosos para la cultura española: una heladería que permanecía abierta todo el año. Así lo hizo, pero al poco tiempo se dio cuenta de que, con la producción y la venta de helados solamente, no iba a alcanzar la facturación necesaria. Entonces, sumó la pastelería a su propuesta, para adaptarse al mercado estacional. Y la gente comenzó a visitar la heladería durante todo el año.

 

Kalúa, de Buenos Aires a España

Kalúa fue fundada en 1982, en Buenos Aires, por un italiano que comenzó el emprendimiento con el espíritu del verdadero helado artesanal. Fue a principios de la década del 2000 cuando llegó a Málaga. Hoy, hay seis locales en esa ciudad y otro local, más dos obradores, en Madrid.

El local de Gonzalo Ricci comenzó vendiendo 17.000 litros de helado al año y actualmente ya duplicaron el volumen. Con el agregado de la pastelería, se convirtió en el precursor de un modelo de negocio que rompió con la estacionalidad y se extendió por el país. 

Kalúa ofrece entre sus sabores los clásicos argentinos y otros gustos más innovadores, como el mil hojas. En su obrador elaboran más de 50 sabores de helados que varían de acuerdo a la temporada, ya que se utilizan materias primas de estación. También ofrecen productos con stevia, sin lactosa y sin gluten, para adaptarse a todos los requerimientos nutricionales de sus clientes. Además, poseen un segundo obrador en la capital española dedicado a la pastelería, que emplea a 14 personas.

La empresa fue la primera heladería en España en lograr el reconocimiento de la marca “Q” de Calidad Turística Española, otorgada por el Instituto de la Calidad Turística Española (ICTE). 

 

Imagen: Kalúa

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