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House Sitting: viajar sin plata

Una misionera que ama viajar descubrió el House Sitting y lleva 17 años recorriendo el mundo. Te contamos cómo son unas vacaciones que no terminan nunca.

Para la mayoría de la gente, no existen muchas formas de viajar por el mundo. Básicamente hay una sola: ahorrar mucha plata. Plata para el pasaje, la visa, la comida, el alojamiento y un largo etcétera. Viajar no es gratis, ¿no es cierto?

Un buen día, la misionera Bella Fazio, navegando por la web, descubrió un interesante sistema para viajar sin plata. Su nombre es House Sitting, una práctica que se basa en un sencillo principio a través de diversas plataformas digitales. La idea es que una persona ofrece su casa vacía, a cambio de que otra se aloje en ella para cuidarla. Hospedaje por cuidado, ¿te va?

House Sitting es un intercambio que incluye mascotas, muchas casas y viajes gratis por todo el mundo. “Hay que registrarse en un sitio web, buscar ofertas y postularse. También hay responsabilidades que cumplir dependiendo de cada dueño. Desde regar las plantas hasta cuidar de sus mascotas: desde perros hasta llamas”, explica Bella.

Los meses se hicieron años

Todo surgió de forma casual. Bella se armó un perfil y comenzó a buscar ofertas para lo que planeaba sería un recorrido de seis meses. Junto a su novio se embarcaron en un viaje que se convirtió en una aventura que duró años. Ambos conocieron Australia, Tasmania y las islas del Pacífico.

Es como ser dueños temporales de súper casas, generalmente, se trata de residencias grandes, con pileta, autos e increíbles vistas. La calidad de vida en Australia es maravillosa”, asegura Bella.  “Los dueños de este tipo de viviendas viajan mucho y no quieren dejar su hogar solo ni tampoco a sus animalitos.”

“Es un estado único, soñado”, cuenta Bella. “Estamos de vacaciones hace tiempo, unas vacaciones que no terminan nunca”. La misionera dejó Argentina como una joven de 18 años, hoy tiene 35 y nunca más volvió. “Estamos siempre en modo vacaciones”.

La misionera relató cómo nunca sufrieron ninguna consecuencia negativa de la experiencia. “Nosotros jamás tuvimos un problema: ni con los dueños, ni en las viviendas que cuidamos. Tampoco nos molesta mudarnos todo el tiempo. Somos nómades”.

 

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