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Ester, voz rosarina en Francia, parte 2

Segunda entrega de la historia de vida de Ester, una famosa voz de la radio rosarina que hace tiempo vive en Francia.

En la primera parte de esta nota, te contamos que la conocida conductora radial Ester Stekelberg vive hace casi dos décadas en un pueblo francés.

Poseedora de una voz privilegiada, Ester Stekelberg es mujer de radio de Rosario y del mundo. Su historia de amor con la radio lleva más de 35 años. Formó parte del equipo de “Los Mejores” de LT8 de Rosario y lleva más de tres décadas haciendo Hipótesis. Esun histórico programa que en la actualidad se emite por Radio Universidad de Rosario.

En la principal ciudad santafesina hizo de todo, en lo laboral, y te lo contamos en la entrega anterior. Después de casarse, tener un hijo y separarse llegó lo inesperado. Ya eran tiempos de chat y, literatura de por medio, se enamoró de alguien del otro lado del charco.

Pero lo que puede parecer una historia de amor tuvo muchas idas y venidas. Ocurre que, a la hora de la posibilidad de vivir con su nuevo amor francés, Ester tenía a su hijo en Rosario. Fueron idas y venidas de difíciles decisiones. Finalmente, llegó a Francia febrero de 2002. Un mes especial para ella y para las noticias políticas en Francia. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) habían tomado de rehén a la política colombo francesa ‎Íngrid Betancourt y el hecho se transformó en el debut como corresponsal para Ester.

Los doce primeros años de Ester en Francia transcurrieron entre París y Ruan, ciudad portuaria y capital de Normandía. Destino en el que dejó sus pasos una mujer tan de desafíos y fuerte como esta rosarina. Allí estudió y tuvo amoríos en los años 30 la escritora, filósofa y profesora Simone de Beauvoir, cuyo busto se luce hoy en la entrada de la biblioteca que lleva su nombre.

Hacer radio en Francia

En una oportunidad, Ester se acercó a la radio de los Altos de Ruan, una zona marginal de hiperaltura. Está llena de monoblocks o palomares, como los llaman en Rosario. Era una radio “interesantísima” (decía ella), que nació como emergente tras el asesinato de un jovencito por manos de la policía. Parece mentira que esto sea igual a lo que pasa en Argentina. La mujer recuerda al director de esa radio desde la primera charla. La recibió un hombre negro, originario de Guinea Bisaú, de nombre Moïse Gomis, que la tuteó (algo no usual en Francia ante un desconocido). Fue una experiencia muy grata, porque, de lo contrario, trabajar en un medio francés, según Ester, es muy complicado. Fue para ella una cálida bienvenida, que no recibió de los periodistas agremiados en París, quienes en dos oportunidades le dieron a entender que, si no pertenecía a un gran medio, prácticamente no existía. Afirma que son muy elitistas. Si se quiere tener un carnet de periodista, es necesario desempeñarse en un medio realmente importante. Así que, desde aquel humilde lugar, Ester confiesa que, en su primer programa, estaba tan nerviosa que le castañeteaban los dientes. Era como si nunca hubiera estado frente a un micrófono. Y había llegado a Francia con veinte años de profesión a cuestas. Hoy, sigue “con le cul en dos sillas”, como se dice allá cuando un inmigrante sigue muy ligado a su lugar de origen.

En una entrevista a un medio rosarino, Ester dijo: "Este mundo, con guerras, virus, derechas, ultraderechas y desigualdad no es el que soñé en los 60, es cierto, pero qué derecho tengo a no seguir soñando si tanta gente murió por un mundo mejor. Como decía Galeano, el horizonte está para caminar hacia él y sigo caminando".

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