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En la elite mundial del ballet

La santafesina Pía Franco Nizzo estudia en Alemania, en una de las academias de ballet más reconocidas mundialmente. Tiene solo 17 años.

Con solo 17 años, la santafesina María Pía Franco Nizzo tiene una impresionante experiencia en el mundo del ballet. Actualmente, integra la John Cranko Schule de Stuttgart, una de las instituciones más prestigiosas de danza en todo el mundo. Previamente, estuvo becada en la Joffrey Ballet School de Nueva York y en el Teatro Colón.

La institución en la que Pía estudia, se entrena y vive, es la antesala a formar parte del ballet de Stuttgart. En él se hizo famosa nada menos que Marcia Haydee.

Pía es la cuarta de cuatro hermanos. Sus hermanas mellizas, seis años mayores que ella, iban a danzas clásicas y, con solo tres años, ella misma pidió sumarse a esta actividad. A los cinco comenzó a formarse en su Santa Fe natal, en el Seminario Provincial de ballet, de Betty Sture.

A los nueve recibió su primera beca para continuar su formación en Buenos Aires, en el reconocido Estudio de Olga Ferri. Viajaba una vez por mes a tomar clases por una semana. Allí, cuando vio a las chicas que iban a prepararse para ingresar al Colón, les pidió a sus padres hacer la prueba. Ellos le pedían que esperara a terminar el primario. Su respuesta fue “es solo un desafío”.

Eran tres instancias eliminatorias. Obviamente, al ser aceptada, quiso quedarse. Era diciembre de 2014, y el 4 de febrero de 2015 debía presentarse en Capital.

Pía tenía 11 años recién cumplidos y se fue a vivir allá, con su abuela Lala. Para todos fue muy fuerte. “Al papá le costó muchísimo”, nos cuenta su mamá Leticia. “Pero siempre fue Pía el motor de las decisiones”

Tanto la joven como su familia recuerdan siempre con mucho cariño a las profesionales que fueron decisivas en aquella etapa gestacional del talento de Pía.

Mucho en muy poco tiempo

Sus padres lograron que Pía entrara al programa de educación a distancia del Ejército, para poder continuar su educación formal, en una rutina tan exigente como la que ella había comenzado.

Enseguida se adaptó a vivir lejos de su numerosa familia y amigos. Su vida pasaba entre las mañanas en el Colón y las tardes/noche en clases con varios maestros.

Ya en julio de 2015 la cosa se puso mucho más seria. Pía obtuvo su primera beca en Nueva York, donde le ofrecieron quedarse a estudiar allí, con solo 11 años.

En abril de 2017, en Estados Unidos, le dieron la beca para completar sus estudios de ballet en la academia fundada por el mítico bailarín John Cranko. “Si Dios quiere”, implora su mamá, en pocos meses integrará el ballet de Stuttgart, el más tradicional de Alemania y uno de los más importantes del mundo.

La bailarina santafesina vive en un internado, que es parte de la escuela de danzas. Es un extremadamente selecto grupo de no más de cuarenta chicos de todo el mundo. Por las mañanas, asiste a una escuela secundaria alemana, todo en la lengua local. Es un requisito para todo extranjero, en el gran país europeo. Después, es todo el día, todos los días, intenso entrenamiento artístico.

Cómo vive una bailarina top

“Mi rutina de todos los días empieza a las 6.45, normalmente. Desayuno, me cambio y voy directo al colegio que empieza a las 7.40. A mediodía vuelvo al internado y almuerzo. Cada día, hay horarios diferentes de clases y ensayos. Algunas veces tengo dos clases y otros tengo cuatro o cinco clases y ensayos. Normalmente termino a las 8 de la noche. Ceno y después ya me voy a dormir”, resume Pía.

Al igual que pasa con los deportistas de elite, en este contexto de coronavirus, la rutina y la formación de un bailarín de primer nivel mundial cambia dramáticamente. Pía está realizando la cuarentena en Santa Fe, con su familia. Si bien esto sirvió, para ella y su familia, como una inesperada posibilidad de pasar juntos mucho tiempo, a la bailarina le complicó un poco la vida. “Ahora, claramente, no tengo el mismo ritmo que antes. Las primeras dos semanas de cuarentena no tuve nada de clases. Después empezamos a tener clases virtuales de ballet a la mañana. Y por ahora seguimos así. Me hice un espacio en mi casa para poder hacer clases mejor. Lo mas problemático es tener solo una clase por día, y ni siquiera es como las que tenemos allá”.

Dentro de poco, como todos esperamos, la situación mundial irá normalizándose, y conoceremos el destino profesional de Pía. Ya sea en Stuttgart o donde la danza la lleve, no hay dudas de que muchos años de ballet de primer nivel le esperan a esta promesa santafesina.


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