Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Dos argentinos en el Titanic

No hay lugar en el mundo en donde no haya habido o haya un compatriota. Dos argentinos en el Titanic son la fiel muestra de ello.

No es nada nuevo que tenemos compatriotas diseminados por el mundo entero. Y sí: hasta hubo dos argentinos en el Titanic. Una se salvó. El otro, murió como un héroe.

Violet Constance Jessop. Una argentina medio trucha

Había nacido en Bahía Blanca, así que era argentina. Pero al momento de la tragedia, hacía varios años que había adoptado a Inglaterra como su hogar. De hecho, en el Titanic trabajaba de camarera de Primera Clase. Durante el naufragio, salvó a un bebé. 

Violet tenía un record negro: en 42 años trabajando en barcos, sobrevivió a dos naufragios y un choque. El choque se produjo un año antes. Fue en el gemelo menor del Titanic y contra un buque de guerra. Pero lo curioso es que también sobrevivió el Capitán del barco: Edward Smith. A quien la White Star Line, no contenta con el primer choque, le dio la capitanía del Titanic...

La tercera vez en que Violet sobrevivió fue la vez en que se hundió el buque hospital Britannic, durante la primera guerra mundial. La mujer no estaba predestinada a morir en altamar, se ve.

Un argentino con todas las letras

Edgardo Andrew era un cordobés de 17 años que estaba estudiando ingeniería naval en Inglaterra. Al que la suerte le jugó en contra muy feo.

Un hermano mayor de Edgardo, Silvano, era ingeniero naval de la Armada Argentina. Había sido enviado por el Almirante Manuel Domecq (te suena el Astilleros Domecq?) a supervisar la construcción de dos naves para la Argentina. Los buques de guerra Rivadavia y Moreno. Silvano le ofreció trabajo en New Jersey a Edgardo. Y hacia allá partió el desafortunado.

La otra mala jugada de la suerte fue que Edgardo no iba a viajar en el Titanic. Pero una huelga de mineros dejó sin carbón a media Inglaterra. Y el Titanic era el único buque para el cual habían previsto el conflicto y se había abastecido. De no creer que fue lo que embarcó al muchacho en el transatlántico.

Tan joven, la vida llevaría a Edgardo a convertirse en héroe. En uno de verdad. En un gesto de una nobleza típica del argentino de campo, el muchacho le cedió su salvavidas a una joven inglesa. Ella luego sería subida a un vote salvavidas y rescatada por el célebre Carpathia.

Se llamaba Edwina Troutt. Y tuvo la suerte simplemente de ser compañera de mesa de Edgardo. Ella también salvó a un bebé en sus brazos (dicen las crónicas, que los padres arrojaban a sus bebés hacia los pocos botes salvavidas para que se salvaran al menos, ellos). Edwina vivió hasta los 100 y llegó a encontrarse, años después con el hombre al que salvó.

Edgardo Andrew. Oh juremos con gloria morir!

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