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Conocé la historia de Jule, el neuquino que no deja de cruzarse neuquinos en España

Desde España, Jule nos cuenta cómo es arrancar un viaje en pandemia y cruzarse coterráneos.

Dios los cría y el viento los amontona. Esta frase típica de la región patagónica hace referencia a cómo los oriundos de allí acaban siempre por juntarse. De alguna u otra manera, hasta en los lugares más recónditos del mundo, siempre un patagónico se encuentra con algún coterráneo. Son inevitables los cruces entre desconocidos, parientes o amigos de toda la vida; a los patagónicos que viven en el extranjero o simplemente van de visita o a probar suerte allí los une algo indescriptible. Este es el caso de Jule, el neuquino que se fue a Europa en plena pandemia y no para de encontrarse patagónicos en su camino.

Como para todo el mundo, el año de Jule fue, como mínimo, un año accidentado. “Tenía el plan original de viajar a Madrid el 29 de abril, con pasajes comprados y todo. La idea era salir con un amigo de Neuquén por Santiago de Chile. Mi amigo vendió todo lo que tenía en su casa de Buenos Aires, entre fines de febrero y marzo. Se fue a esperar a Neuquén, pero no arrancó… y yo sí”. 

Debido a la incertidumbre por el COVID-19 y los malabares que tuvieron que hacer las aerolíneas para subsistir, Jule aterrizó en Barcelona 5 meses después de lo programado. Cuando llegó, se quedó en un hostel, pero enseguida se fue a la casa de un conocido oriundo de… Neuquén, por supuesto. Su nuevo hogar, ubicado en las afueras de Barcelona, le sirvió para realizar la primera experiencia laboral en Europa. Por el techo que lo acobijó, Jule no puso un peso (ni un euro); en cambio, se dedicó a fabricar un horno de barro, algo que podría considerarse una especialidad neuquina.

A la hora de elegir qué es lo que más le gustó de vivir en Catalunya, Jule no duda: “Acá vas a un bar y conocés checos, latinos, ucranianos, senegaleses, es hermoso. Si sabés inglés es clave, porque podés intercambiar palabras, lo que te lleva a intercambiar culturas y pensamientos. Esa es la principal razón por la que me vine: conocer y vivir viajando”. Igualmente, advierte que aún no pudo sociabilizar todo lo que le hubiese gustado debido a que vive en las afueras de Barcelona y que el confinamiento no ayuda.

Con respecto al motivo de su ida, nos indica que está pronto a moverse hacia el sur de España, donde espera que “la cosa esté más tranquila para conocer gente”. Es que en Andalucía, destino predilecto por los latinos que visitan España, vive una de las mejores amigas de Jule. Claro está, ella también es neuquina.

Sus planes son conseguir trabajo allí, aunque cuenta que por lo que bus,có en internet, es muy poco lo que hay. El hermano mayor de Jule está hace mucho más tiempo girando por Europa. La experiencia que adquirió viajando la hizo toda a modo de voluntario: a cambio de trabajo, techo y comida. Por ahora, ese parece ser el único plan del neuquino. Esto se condice perfectamente con su objetivo general de "ir viviendo día a día".

Jule no duda cuando tiene que responder qué extraña de nuestro país. Y es que la calidez argentina no se consigue en ningún lado. Tanto familiar como amistosamente, la juntada y “el rancho” son factores fundamentales de nuestra sociedad. Por el contrario, la inestabilidad económica a la que se está sujeto en nuestro país es, para Jule, un condicionante negativo, aunque aclara: “No estoy acá por el dinero, sino por conocer gente y poder viajar”.

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