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Casi Nobel, casi cordobés

La Universidad Nacional de Córdoba es una de las universidades más antiguas de Latinoamérica. Con sus años va sumando profesionales destacados… te contamos la historia de este astrónomo.

Córdoba aloja una de las universidades públicas más queridas y diversas de la nación. La ciudad universitaria cordobesa construye la idiosincrasia de toda la provincia y la nación. Ya que, de esta institución, se egresan profesionales de todo el mundo y de todo el país. Así, con sus más de 400 años de historia, va sumando inminencias a su lista de profesionales. Año a año la Universidad, junto a políticas públicas que garantizan la permanencia y conclusión de los estudios, suma profesionales al pueblo argentino.

Uno de los egresados destacados de esta Universidad fue el genio santiagueño Julio Navarro, que nació en esta provincia hermana, pero se formó en la Universidad de Córdoba. Es un astrónomo argentino que está en boca de todos por su reconocimiento mundial y su acercamiento al Nobel de Física. Fue incluido en la lista confeccionada por Citation Laureates como uno de los grandes investigadores del año. Y, si bien finalmente no consiguió el galardón, del Nobel, su trabajo se difundió muchísimo. Cabe destacar que fue el único argentino incluido en esta selecta lista.

Julio creció en la ciudad Capital de su tierra natal, Santiago del Estero. Allí cursó sus estudios primarios y secundarios. Una vez terminados sus primeros pasos como estudiante, se mudó a la provincia de al lado para seguir su carrera universitaria en la Universidad Nacional de Córdoba, que coronó con un doctorado en Astronomía. En la actualidad vive y trabaja en Canadá, ejerciendo como profesor en la Universidad de Victoria. Y, de a poco, va siendo reconocido por sus colegas como un experto en investigaciones sobre formación y evolución de galaxias, como también sobre estructura cósmica y materia oscura.

Con la humildad de un genio

“Se trata de un comité bastante secreto y selectivo de personas que asesoran a la Academia Sueca para dar los premios Nobel, así que no hay candidaturas, ni nominaciones a ese premio. Lo que hacen algunas compañías, como esta por la cual yo recibí esta distinción, es tratar de pronosticar quién podría recibir el Nobel de acuerdo a ciertas métricas que usan y viendo el impacto de los trabajos científicos”, comentó Navarro, y dijo que estar en este listado “es un reconocimiento muy importante y un logro muy emocionante para mi carrera”. Emocionado y con la humildad de un verdadero genio, agregó: "Es un testimonio de que nuestro trabajo ha tenido mucho impacto”, aclarando inmediatamente que esto “no garantiza para nada la obtención de un premio tan selecto e importante como el premio Nobel”.

Democratizando el conocimiento

“Hace mucho tiempo trabajo en lo que llamamos materia oscura, que es un componente del universo”, sostuvo Navarro y añadió, como dato de color,  que el universo está formado por una parte de “átomo, oxígeno, hidrógeno, carbono, y otros elementos, que son las que llamamos materia ordinaria y la otra parte que uno conoce de la energía que es la luz, el sol, la luz que viene de las estrellas”. Y, para ponernos en tema, aclaró a los medios:“Ahora sabemos por investigaciones que esa calidad de materia de energía, eso que hemos estudiado por muchos años en física y química en verdad es un componente mínimo del universo”.

“El universo está hecho de otras cosas que no son solo átomos y la luz típica que nos llega del sol, esa cantidad de materia de luz y de materia normal es ínfima, es un 4% de materia y energía total del universo”, puntualizó el astrónomo. Siempre tratando de bajar a un discurso simple y llano para que el público general pueda entender un poco de sus investigaciones. Agregó: “Creemos que el resto, el 96% restante se divide en dos, una materia oscura, que es una materia que pesa, o sea que tiene gravedad, que hace que las galaxias puedan existir y otra parte es la que llamamos energía oscura que es algo bastante diferente, es una fuerza repulsiva de largo alcance”. Entonces, contó que su trabajo “se refiere a la materia oscura, esta materia diferente de la materia normal, en el sentido que no interacciona con la luz”, y a la vez graficó que “si uno tuviera una pelota de materia oscura, sería completamente transparente y tampoco interacciona con la materia normal, con los átomos que conocemos, de ninguna otra forma que no sea la gravitacional”.

“Sabemos dónde está esta materia oscura, cuánto hay, cómo está distribuida y tratamos de usarla”, ya que de esa forma “podemos medir los movimientos de estrellas, de galaxias, usando eso tenemos un mapa de materia oscura hecho del universo”, explicó. También agregó que para interpretar ese universo “en términos de materia tenemos que entender qué nos dice ese mapa, y lo que yo hago son modelos de números en supercomputadoras, las más grandes del mundo, que tratan de predecir qué tipo de estructuras habrían en el universo, dependiendo de diferentes hipótesis acerca de la materia oscura, por ejemplo si habría más o menos galaxias que las observadas, o bien menos o más galaxias grandes, o menos o más galaxias pequeñas. En ese contraste entre las predicciones de los modelos y las observaciones es cómo aprendemos de la materia oscura, vamos restringiendo las posibilidades acerca de cuáles son las propiedades que puedan tener y de esa forma es como tratamos de aprender más y más, para finalmente lograr un entendimiento tan grande que nos permita decir la materia oscura es este tipo de partícula, de fuerza o lo que sea”, especificó.

En boca de todos

Según CIFAR, que es un reconocido sitio especializado en investigación científica global con sede en Canadá, “el trabajo de Navarro sobre la materia oscura, la sustancia misteriosa que mantiene unidas a las galaxias, ha sido muy influyente en la elaboración de nuestro paradigma actual para la formación de estructuras en el universo, donde el presupuesto de masa está dominado por la materia oscura ‘fría’ y la expansión universal es impulsada principalmente por ‘energía oscura’. El trabajo de Navarro utiliza algunas de las supercomputadoras más grandes del mundo y los algoritmos numéricos más sofisticados para recrear la formación jerárquica de galaxias y otras estructuras. Estas simulaciones de vanguardia han resaltado una serie de éxitos y deficiencias en las teorías de la formación de estructuras”.

Reconocida trayectoria

Este astrónomo ganó los siguientes premios a lo largo de su distinguida trayectoria: Medalla Henry Marshall Tory de la Royal Society of Canada, 2015; Miembro de la Royal Society of Canada, 2011; Premio Friedrich Wilhelm Bessel de la Fundación Humboldt, 2004; Miembro de la Fundación Guggenheim, 2003 y Miembro de la Fundación Alfred P. Sloan, 1999.

Si bien el Nobel no llegó, la historia de este santiagueño casi cordobés nos enorgullece un montón. Su trabajo es admirable,destacable y nos emociona. ¡Aplausos!

 

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